Este vídeo es un clarísimo ejemplo de cómo se puede ser un muy mal padre y a la vez infringir las normas de tráfico, con el agravante de que el hijo no deberá tener más de 3 años. No me quiero ni imaginar lo desfigurada que se le quedaría la cara al pobre hijo si su padre tuviera que pegar un frenazo por algún imprevisto.
Vía: Autoblog en español

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