Una de las mayores sorpresas del salón de Marbella ha sido el standing de Honda, que ha llevado a un invitado muy especial que nadie lo esperaba, y que no es otro que el legendario y mágico Honda NSX. Y para más sorpresa aún estaba firmado como Honda y no como Acura.
Curiosamente el NSX estaba aparcado en un pequeño rincón al final de todo el salón, estando iluminado por una luz de atardecer que daba un aire realmente mágico y nostálgico a un NSX del 2001 pintado en amarillo natilla.
Pese a tener más de una década encima, el último lavado de cara del superdeportivo de Honda ha mantenido la esencia del primero que llegó en el 90′, manteniendo la mayoría de sus líneas y exponiendo unos cambios mínimos pero necesarios con el paso del tiempo.

