Ya hemos visto en anteriores episodios algunas de las insulsas y pruebas poco útiles que realizan en algunas ocasiones los chicos de Fifth gear, y esta, es una de ellas. Se trata de un Smart Fortwo de primera generación al que le han incorporado un hermano gemelo justo encima.
No contentos con ellos, se ponen a testearlo en un circuito cerrado contra un Mitsubishi i, haciéndoles pruebas de velocidad, estabilidad y aparcamiento. Si hay una que sorprende es la prueba de estabilidad: en el primer intento sorprendentemente no vuelca, pero en el segundo la cosa ya se le va de las manos al conductor y acaba por los suelos.
Vía: Autoblog.com
