Aprobada la reforma de los castigos para conducción temeraria

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DGTHoy, en el congreso de los diputados, se ha aprobado -con el voto en contra del PP y la abstención de IU y ERC– una pequeña pero a la vez importante reforma en el código penal referente a seguridad vial para endurecer muchísimo más las sanciones que se producen por conducción temeraria, llegando algunas a estar penadas con prisión.

De momento dicha reforma ha sido remitida al senado para su entrada en vigor en el 2008.

En concreto, lo que se pretender conseguir con la reforma, es convertir lo que son algunas de las actuales faltas en delitos, más concretamente a la hora de superar ciertas velocidades que hasta ahora no estaban penadas con penas de prisión. En concreto, los excesos que se consideran como delitos en la reforma de la ley son: superar los 200 Km/h en autovía, 110 Km/h en vía urbana y 180 Km/h en carretera, además de considerarse también delito el tener más de 1,2 gramos de alcohol en sangre.

Delito penal se considerará, entre otros, si se conduce un vehículo si se han perdido todos los puntos del carné de conducir, penado con entre 3 a 6 meses de prisión así como de la prohibición de poder conducir un vehículo en un periodo comprendido entre 1 y 6 años.


También estará penado con penas de prisión aquellos conductores que demuestren una temeridad notable al volante que pueda suponer un peligro para la vida de las demás personas de la carretera, penado de 2 a 5 años de cárcel.

Además, si se circula sin permiso, se les aplicará una pena a los infractores idéntica a los conductores que han perdido todos los puntos del carné de conducir: de 3 a 6 meses de prisión y la prohibición de poder circular en un periodo comprendido entre 1 y 6 años.

Aquí no acaba la cosa, el director de la DGT -Pere Navarro-, ha dicho unas polémicas palabras -como de costumbre-. Según él, con esta reforma se pretende eliminar este tipo de conductores temerarios y que la actitud de los conductores afectados por esta reforma es “una enfermedad sin tratamiento”. Se admiten apuestas acerca de cómo saldrá esta jugada pintada como milagro definitivo en esta ocasión a la DGT, ya vimos el resultado del carné por puntos, mucho ruido y pocas nueces, por supuesto, también como en esta ocasión, vendido como el milagro definitivo y el remedio para todos los males. Una vez más, mirando para otros rincones en vez de solucionar uno de los principales problemas: el pésimo y vomitivo estado de muchas carreteras españolas. Ley tras ley, recaudación tras recaudación, pero el problema sigue vigente ¿hasta cuándo vamos a permitir que sigan mirando a otro lado? Por supuesto, esto no quiere decir que esté en contra de algunos puntos de esta reforma, es más, estoy muy a favor de algunos, sólo que estoy -como muchos- cansado de que sigan evadiendo uno de los principales problemas mucho más prioritarios.

Vía: elmundo