No es de extrañar que muchas marcas hayan cambiado su visión de la Fórmula 1 después del tremendo escándalo sexual de Max Mosley, y cómo no Porsche ha sido una de ellas. Si ya de por sí estaba cuestionada, ahora ya ha tenido el detonante.
Concretamente, la marca alemana ha confirmado que gastarse 300 millones de euros en la Fórmula 1 al año sería sólo quemar dinero, y que ven aún menos interesante su entrada en la competición reina teniendo por delante el escándalo del actual presidente de la FIA, ya que la marca no quiere tener ningún tipo de relación con la F1 mientras un asunto tan turbio esté por delante.
Este movimiento nos confirma que los de Stuttgart no se dejan persuadir por los éxitos de sus competidores -a nivel de calle- en la F1, y que tienen en mente otras competiciones si cabe más interesantes.
Vía: WCF

El presidente de la FIA Max Mosley ha confirmado en un periódico inglés que los vergonzosos insultos racistas que sufrió Hamilton durante los pasados entrenamientos de Barcelona no fueron los únicos, y que durante el pasado Gran Premio de China también hubo algunos aficionados españoles que se comportaron de forma ofensiva y con actitudes racistas hacia el piloto inglés.
Todo esto viene después de que el padre de Hamilton, Anthony, le comentase esto a Mosley después de los incidentes de Barcelona. Por lo que vemos Mosley ya ha tomado serias cartas en el asunto y ha confirmado que si en el próximo Gran Premio de Melbourne estos actos se repiten, las autoridades arrestarán a todos aquellos que sigan insultando a Hamilton y, gracias a la identificación, se les vetará la entrada a cualquier otro circuito.
El presidente ha sido tajante en el asunto y ha confirmado que frenará a ese pequeño número de personas que se dedican a insultar a Hamilton allá donde va. Mientras tanto, personalmente os recomiendo el artículo que escribió mi compañero Pedro a principios de mes, analiza todo perfectamente.
Vía: GP Update

El título seguro que resume la visión de casi todos los fans de la Fórmula 1, porque si los planes del presidente de la FIA Max Mosley se llevan a cabo, al final las carreras de caracoles darán más emoción. La cosa se plantea así:
Max quiere que en el 2011 los F1 adopten motores V6 de 2.2 litros, revoluciones limitadas a 10.000rpm y corriendo con biofuel, ¡y con un mínimo de 5 grandes premios! Todo esto, bajo la promesa de reducción de costes y una mejor relación con el medio ambiente (A mi modo de ver, ésto último es de lo más hipócrita que se puede tomar)
La cosa no acaba ahí, sino que quiere convertir los monoplazas a tracción total, unos botones de potencia extra que -según nos cuentan- no podría estar funcionando más de 13 segundos por vuelta. Y si fuese poco, la aerodinámica estará muy controlada, incluso con limitaciones en el túnel de viento. Y esto es con la idea de… ¿Seguridad?
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