
Cada día se vuelve mucho más común el simple hecho de que una compañía, una vez desarrolla y ponte a la venta un superdeportivo, la primera unidad de todas sea subastada bien con fines benéficos o directamente para obtener una buena cuantía de dinero. Un ejemplo más que simple lo tienes en el SRT Viper donde por el primer vehículo se pagaron 300.000 dólares cuando una unidad tiene un precio algo superior a los 100.000.
Teniendo en cuenta estos antecedentes y sobre todo la expectación que ha levantado un vehículo como el nuevo Chevrolet Corvette durante su presentación en el Salón del Automóvil de Detroit era de esperar que General Motors subastara la primera unidad (VIN 0001), para ello nada mejor que recurrir a la conocida casa de subastas Barrett-Jackson
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