Cualquier hijo de vecino no puede aspirar a un señor Mercedes SL, por eso, no es de extrañar que cuando vemos uno por la calle no pase desapercibido ante nuestros ojos. Al propietario de “esta” cosa que véis en las fotos parece que no se conformaba con lo poco desapercibido que pasaba su SL por la calle, así que le ha hecho una serie de modificaciones hasta construirlo en un monstruo.
En primer lugar, para empezar, le ha modificado la parrilla delantera por una al más puro estilo ASMA, que, para afearla aún más, ha colocado la estrella de mercedes en medio de la parrilla como ha podido. Posteriormente, ha convertido sus bonitos y elegantes bifaros delanteros en unos horrorosos trifaros, que harían vomitar hasta al menos entendido de coches.
Si nos vamos a la parte trasera, el asunto sigue igual de turbio, ya que nos encontramos cuatro escapes con un diseño horroso, vomitivo y repugnante ¡con lo bonitos que son los escapes cromados de serie del SL!
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No entiendo cómo se puede tener tan poco aprecio por un coche y transformarlo en algo tan sumamente vomitivo como este Daewoo Cielo (en España se conocía como Daewoo Nexia), que por si no lo recordáis estaba basado en el Opel Kadett.
Como se puede apreciar, el frontal lo han calcado de una forma bastante deficiente del Alfa 159/Brera, de tal forma que parece de juguete. A la trasera el único parecido que le encuentro en las ópticas traseras es con las del Skyline R33.
Finalizamos este trágico episodio con esos desproporcionados pasos de rueda y algunos de los bollos que tiene repartidos por la carrocería.
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Ya de por sí este tipo de tuning denominado por muchos ‘truñing‘ es bastante malo (siempre bajo mi punto de vista personal), aún es peor hacerlo sobre un microcoche como el que véis en las fotos, el cual, con semejantes elementos decorativos, lo convierten en un coche aún peor. Y ojo, yo soy de los que defiendo el tuning, eso sí, el tuning fino, nada de cosas como las que vemos en la foto.
Ya no sólo por esto, si no que por la pasta que se ha dejado el individuo en cuestión en “truñearlo”, si hubiera vendido su microcoche de serie y hubiera añadido al presupuesto el dinero que se ha gastado en tunearlo, podría haberle alcanzado perfectamente para un coche de segunda mano muy en condiciones.
Allá cada uno con sus gustos y su dinero, pero a mí francamente cosas como estas no me entran en la cabeza.
Lo que veis arriba es la imagen del coche de serie, a continuación os mostramos la del coche después de sufrir esa particular metamorfosis:
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