Es un hecho que el carné por puntos que se ha implantado recientemente en España ha pasado sin pena ni gloria, convirtiéndose en un auténtico fracaso que sólo es un párrafo más en una larga lista negra. Por ello, la Dirección General de Tráfico liderada por Pere Navarro desde hace mucho tiempo que acusa directa y exclusivamente a la velocidad como causa principal de mortalidad en las carreteras, ya sean autopistas, generales, secundarias o urbanas, dejando al alcohol en un segundo plano.
La pregunta es, ¿por qué obsesionarse con los límites de velocidad? Diariamente vemos en las principales cadenas de televisión accidentes y más accidentes que la DGT trata de solventar -supuestamente- intentando reducir el límite de velocidad, que es lo único para ellos, ¿por qué? quizás puede que forme parte de su criterio personal, o puede ser que el reducir los límites implique una grandísima recaudación al instalar miles y miles de radares fijos y móviles a lo largo de toda España, por nuestra seguridad. Además de distribuir helicópteros que deberían pertenecer al ejército que sirvan exclusivamente para cazar a automovilistas que excedan el límite de velocidad. Sólo un apunte, con lo que cuesta un helicóptero de tales dimensiones (recientemente presentado), se podrían montar unas cuantas decenas de UVIs móviles, pero es por nuestra seguridad.
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