Adiós a dos modelos icónicos: los Tesla Model S y Model X cesarán su producción… y no creerás lo que van a producir en su lugar

Tesla ha confirmado el cese de producción de sus modelos más icónicos, el Model S y el Model X, marcando un punto de inflexión histórico para la firma de Elon Musk. Esta decisión, anunciada durante la presentación de resultados del cuarto trimestre de 2025, responde a una estrategia que prioriza la inteligencia artificial y la robótica frente a unas berlinas y SUV de lujo cuyas ventas han caído notablemente. Tras más de una década en el mercado, estos pioneros dejarán paso a una nueva generación de tecnología autónoma en la planta de Fremont, California.

El Model S, lanzado originalmente en 2012, fue el coche que transformó la percepción del vehículo eléctrico en todo el mundo, convirtiéndolo en un objeto de deseo gracias a su diseño y prestaciones. Por su parte, el Model X sorprendió en 2015 con sus características puertas «Falcon Wings», consolidando una gama que hoy se ve superada por la veteranía y la presión de nuevos rivales como el Audi A6 e-tron, el BMW i5 o el Lucid Air. A pesar de haber recibido actualizaciones menores hace apenas siete meses, incluyendo iluminación ambiental, una cámara en el paragolpes delantero y una autonomía mejorada que en el caso del SUV alcanza los 566 kilómetros, el interés del mercado se ha desplazado masivamente hacia los Model 3 y Model Y.

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Los datos financieros de 2025 han sido determinantes para este movimiento, con un beneficio neto que cayó un 45% hasta situarse en 3.800 millones de dólares. El último trimestre del ejercicio fue especialmente duro, registrando un descenso del 61% en las ganancias, que pasaron de unos 2.100 millones de dólares a apenas 840 millones de dólares. Con un volumen de ventas conjunto para el Model S y el Model X que apenas rozó las 30.000 unidades en todo el año, la compañía ha decidido que no es rentable mantener unas líneas de montaje capaces de producir tres veces más.

El espacio liberado en la fábrica se destinará a la producción a gran escala del robot humanoide Optimus, un proyecto en el que Musk confía para alcanzar el millón de unidades anuales. Esta transición se apoya en una inversión de aproximadamente 2.000 millones de dólares en la empresa de inteligencia artificial xAI. El objetivo es integrar sistemas avanzados, como el asistente de voz Grok, en un ecosistema de movilidad que pronto incluirá robotaxis sin conductor ni pedales, alejándose definitivamente de la fabricación tradicional de berlinas de representación.

La despedida de estos modelos, que Musk ha calificado como una «baja honorable», cierra el capítulo de los puntales que sirvieron a Tesla para llegar a donde está hoy en día.

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