Contra todo pronóstico inicial, el Mercedes Clase A esquiva su desaparición inmediata. La marca alemana ha decidido extender la vida comercial de su compacto hasta 2028, aunque con un peaje estratégico importante: abandonar la histórica línea de montaje de Rastatt en Alemania para emigrar al este de Europa en busca de rentabilidad y eficiencia.
A partir del segundo trimestre de 2026, la fabricación del Clase A se trasladará íntegramente a las instalaciones de Kecskemét, situadas a unos 100 kilómetros de Budapest. Mercedes busca blindar los márgenes de su modelo de acceso aprovechando los menores costes laborales y operativos de Hungría. Con una proyección de volumen anual que oscilará entre las 300.000 y 400.000 unidades en esta nueva etapa, lo que requerirá la contratación de 3.000 nuevos trabajadores que se sumarán a la plantilla actual de 4.500 personas.
La decisión, ratificada tras el anuncio del CEO Ola Källenius en el pasado Salón de Múnich, se enmarca en un agresivo programa de ahorro de costes de 5.000 millones de euros para finales de 2027, una maniobra vital para competir con garantías frente a la presión de las marcas chinas. Hungría se consolida así como un núcleo industrial estratégico en Europa, donde Mercedes comparte territorio con la planta de motores de Audi y las nuevas factorías de BMW y BYD.
Mientras el Clase A hace las maletas, la planta alemana de Rastatt se libera para abrazar el futuro inmediato de la marca. Su capacidad productiva se dedicará a la nueva arquitectura MMA, ensamblando la tercera generación del CLA desde mediados de 2025 y el renovado Mercedes GLB, que promete una carga tecnológica superior y mayor espacio. Rastatt también será la cuna del futuro GLA, cuyo debut está previsto para finales de 2026 con versiones tanto eléctricas como de hibridación suave.
El protagonista de esta prórroga sigue siendo la generación W177, lanzada originalmente en 2018 y actualizada estéticamente a finales de 2022. Su oferta mecánica mantiene opciones de gasolina, diésel e híbridas enchufables, pero son las variantes deportivas las que sostienen el carácter emocional del modelo. La gama culmina con las opciones de Affalterbach: el equilibrado AMG A 35 mild-hybrid con 306 CV y el radical AMG A 45, que exprime 421 CV de su bloque de cuatro cilindros, manteniéndose como referencia de prestaciones en el segmento.





