Durante los últimos años, la industria automovilística se ha posicionado en una carrera por ver quién instalaba la pantalla más grande, eliminando casi cualquier mando físico. Esta tendencia, principalmente impulsada por el ahorro de costes y la demanda del mercado chino de «cabinas inteligentes», parece haber tocado techo. Audi, bajo la dirección de su nuevo responsable creativo, Massimo Frascella, ha decidido romper con esta tónica para recuperar la esencia que definió a la marca: la calidad táctil y la precisión mecánica.
El nuevo Audi Concept C, un prototipo de deportivo eléctrico que anticipa un modelo de producción para 2027, es la punta de lanza de esta filosofía denominada «simplicidad radical». Frente a los salpicaderos dominados por paneles infinitos, este coche apuesta por una tecnología discreta o shy tech. El centro de atención es una pantalla de solo 10,4 pulgadas que, además, puede plegarse y ocultarse en el salpicadero cuando no se necesita. Frascella es tajante al respecto: las pantallas gigantes no ofrecen la mejor experiencia, sino que representan «tecnología por la tecnología».

Este giro estratégico busca recuperar el famoso «clic de Audi», esa sensación de precisión que transmitían los pulsadores de aluminio y los materiales nobles en generaciones anteriores. El interior del Concept C utiliza metal real, acabados en titanio y botones de aluminio anodizado que contrastan con los plásticos negros brillantes tan habituales hoy día. Para el equipo de diseño, la exclusividad no reside en el número de píxeles, sino en el equilibrio entre el mundo digital y el analógico, priorizando la ergonomía y la durabilidad percibida por el usuario.
Sin embargo, este enfoque no está de polémica en el sector. Gorden Wagener, jefe de diseño de Mercedes-Benz, ha criticado abiertamente esta propuesta calificándola de anticuada y asegurando que el interior del Audi Concept C «parece diseñado en 1995». Para Mercedes, el lujo moderno es inseparable de sus grandes hyperscreens, bajo la premisa de que una pantalla pequeña envía el mensaje de que el coche también lo es. Audi, lejos de entrar en disputas, mantiene que su objetivo es escuchar las necesidades reales del conductor europeo, que vuelve a demandar mandos físicos y una interacción menos distractora.
Aunque el Concept C marca el camino hacia 2027, la transición será gradual. Los próximos lanzamientos de la marca, como el renovado Q7 y el nuevo buque insignia Q9, previstos para finales de este año y 2026, seguirán utilizando una configuración más continuista con el sistema MMI de doble pantalla.
Vía: Top Gear





