La empresa británica Audacious Automotive ha transformado el clásico Audi Quattro integrando la base técnica de un RS4 contemporáneo. Sin embargo, este ambicioso restomod toma una decisión que dividirá a los aficionados: desechar el inconfundible motor de cinco cilindros que definió al modelo para alojar un bloque V8 sobrealimentado. A cambio, promete superar los 600 CV manteniendo intacta la pureza de una transmisión manual.
El sonido y la configuración del bloque turbo de 2.1 litros forjaron la identidad irrepetible de este coche, por lo que su eliminación resulta cuando menos atrevida. La firma automovilística emergente, liderada por el escultor y restaurador Mac Zaglewski, justifica este polémico cambio planteando un escenario evolutivo: qué habría pasado si la plataforma original hubiera derivado hacia un V8 ligero en lugar de mantener el pesado cinco cilindros. Con esa idea sobre la mesa, fusionan el diseño del clásico con la ingeniería de la generación B7 del Audi RS4, lanzada en el año 2006.

Para garantizar un tacto de conducción purista, Audacious descartó utilizar la base del RS3 moderno. Según sus creadores, esa opción habría limitado el conjunto a un cambio automático y a un sistema de tracción con diferencial Haldex, perdiendo emoción frente al diferencial Torsen del RS4, que prioriza el envío de fuerza al eje trasero. Además, apuntan que el chasis del RS4 aporta mayor rigidez y una suspensión muy superior. Bajo el capó, el motor V8 de 4,2 litros recibe un sobrealimentador que dispara el rendimiento desde los 414 CV de fábrica hasta un mínimo de 600 CV. Este notable aumento de potencia se combina con un recorte de peso de al menos 250 kilos respecto a los 1.650 kilos del RS4 original, buscando un comportamiento dinámico a la altura de su salvaje aceleración.

El planteamiento estético bebe sin complejos de las proporciones del radical S1 Quattro del Grupo B de rallies. Para adaptar la arquitectura de 4,6 metros de largo del RS4 a la batalla más corta del clásico, la estructura ha exigido modificar puntos clave como el propio parabrisas. Visualmente impone respeto con un frontal actualizado, parrilla negra, grandes tomas de aire y unos pasos de rueda notablemente ensanchados. La zaga queda dominada por una luna con lamas, un enorme alerón, un difusor específico y escape doble. La marca subraya que ninguna de estas aberturas es artificial, ya que todas cumplen estrictas funciones de refrigeración y aerodinámica.

De puertas hacia dentro, el habitáculo se renueva incorporando mandos y botones fabricados en aluminio mecanizado. Aunque esta primera unidad ensamblada por encargo combina paneles de acero y aluminio, la producción futura contempla el uso de carrocerías de fibra de carbono. Poner esta máquina tu garaje requiere un desembolso estimado de unos 430.000 euros. A esta abultada cifra hay que añadir los impuestos locales y aportar obligatoriamente los dos vehículos donantes para la fusión… en cualquier caso, ¿no te parece un sacrilegio? ¿concibes ver un Audi Ur-Quattro que no suene a cinco cilindros?

