Ford Nucleon, el coche nuclear

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Ford Nucleon

Desde hace unos años, siento verdadera pasión por estudiar el accidente de Chernobyl, por eso, desde que me picó el gusanillo de la curiosidad por saber qué pasó allí, me he visto todo tipo de documentales, películas y webs para poder sacar una conclusión mejor de lo que pudo pasar allí. Esto, evidentemente, al estar tan directamente relacionado con la energía nuclear, también despertó cierto interés en mi sobre esta energía.

Es por eso, por lo que hoy voy a hablar del Ford Nucleon, un protitopo presentado por Ford en 1958 que no era más que un coche propulsado por energía nuclear. El Ford Nucleon, nació fruto de una época en la que se intentaba que todo funcionara con energía nuclear, sin tener en cuenta los peligros que supone el uso y manejo inadecuado.

Como veréis, la carrocería es cuenta con una silueta bastante atípica, el habitáculo se encontraba bastante alejado del eje delantero, entre otras cosas, para añadir más seguridad a los pasajeros así como para equilibrar un poco el vehículo debido a que el propulsor era muy pesado.

Las ventajas que presentaba frente a los vehículos de la época eran muchas -así como inconvenientes muy importantes-: una autonomía impensable por entonces (y hoy en día) de 8000 Km, y una vez se realizaran esos kilómetros, para poder seguir empleándolo tan sólo había que acercarse a una “gasolinera nuclear”, que de haber tenido viabilidad se habrían sustituido por estas últimas y allí le reemplazarían el módulo de propulsión usado por otro nuevo, y además, pudiendo elegir el propietario entre distintos módulos como por ejemplo uno para mayores prestaciones u otro para mayor autonomía sin necesidad de comprarse un vehículo nuevo.

Los inconvenientes que presentaba algo así, eran incontables, vamos a hablar sólo del más importante que hace que los demás sean pequeñeces: la seguridad. La radiacción, la amenaza invisible, para proteger de algo así a los pasajeros tendrían que poner materiales muy muy pesados para proteger a los pasajeros, y aún así, en caso de accidente las consecuencias serían fatales. Para hacernos una idea de lo que ocurre cuando se deja la energía nuclear sobre manos inexpertas, podemos remontarnos al accidente de Chernobyl del que hablo en el primer párrafo para conocer las consecuencias de un accidente nuclear, en el cual aunque oficialmente sólo se haya reconocido el fallecimiento de unas pocas docenas de personas, tanto directa como indirectamente el número fue muy superior. Vale, este ejemplo queda algo desproporcionado respecto a un coche, pero ahora imaginaros millones de coches circulando con mini reactores nucleares, y más en aquella época donde no había tanta concienciación como hay hoy en día respecto a la seguridad vial, y el número de accidentes era más elevado.

En alguna que otra ocasión he leído a gente preguntándose si sería viable un coche funcionando con energía nuclear, ya que la mayoría desconocían este prototipo, y analizándolo fríamente, resulta una idea descabellada, aunque para un prototipo como el que hoy te mostramos no deja de ser algo curioso y llamativo.

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