Koenigsegg nos presenta su primer motor eléctrico: Así es el Quark EV con 335 CV y 30 kg

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Ni fabricantes ligados a la combustión y a los motores de altas prestaciones como Koenigsegg podrán esquivar la electrificación. Y… ¿qué están haciendo? poniéndose manos a la obra para desarrollar motores eléctricos con su propio departamento de ingeniería, para así poder seguir manteniendo una de las señas de identidad de la marca, como ha sido el I+D in-house, reduciendo al máximo posible la externalización en materia de ingeniería, justamente lo contrario que hacen otros fabricantes.

El resultado de esto ha sido el Quark EV, un pequeño motor eléctrico (fíjate en la comparativa con la lata de 330 ml) capaz de desarrollar una potencia de hasta 335 CV y un par de 600 Nm… con tan sólo 30 kilogramos de peso. Si bien aquí el principal lastre y problema es el peso del paquete de baterías una vez montado en el vehículo, el hecho de que este motor sea tan liviano sí que supone una gran ayuda de cara a conseguir contener o incluso reducir el peso del conjunto.

A la hora de diseñarlo, se ha buscado la potencia del motor de flujo radial y el par motor de diseño de flujo axial, dando un excelente equilibrio. Pero ahí no acaba todo: con el uso del inversor de seis fases -también desarrollado por la compañía- con el nombre de «David», se pueden combinar dos motores de forma transversal con una transmisión Terrier, arrojando un resultado de 670 CV de potencia.

En palabras de Koenigsegg, se trata de la unidad de transmisión de vectorización de par más densa en par/potencia actualmente en la industria de vehículos eléctricos. Tal es la ambición del fabricante, que cree que pueden ser empleados en aplicaciones que van más allá de la industria automovilística, tales como en industria marina o aeroespecial -como los aviones eléctricos eVTOL de despegue y aterrizaje vertical-. Eso sí, por el momento no han anunciado disponibilidad de los motores ni el sistema Terrier para terceros.

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