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Prueba: Mercedes S500 4MATIC Coupe (diseño, habitáculo, mecánica)

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Nos ponemos a los mandos de uno de los coches más caros y lujosos de Mercedes-Benz en la actualidad. Se trata del S500 Coupé, una aunténtica obra maestra en todos los sentidos. Partiendo de la base que ya conocemos, el Clase S berlina, Mercedes ha logrado dinamizar el concepto, enfocándolo hacia algo más deportivo y pintón, de acuerdo a los nuevos esquemas de diseño de la marca, bien orquestados desde el “algo está pasando en Mercedes”.

Diseño

Quédate en primer lugar con estas cifras: 5.027 mm de longitud, 1.899 mm de anchura, una altura de 1.411 y una batalla de 2.945. Es grande, ¿verdad? Pero no cabe duda de que se trata de un diseño muy bien proporcionado.

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Nuestra unidad en particular contaba con el color plata de carrocería combinado con el paquete aerodinámico AMG Line que enfatiza mucho mejor algunas de sus líneas y le da un toque aún más agresivo. Como es tendencia actual en la marca, el frontal está provisto de una parrilla frontal de grandes dimensiones donde la estrella de Mercedes recibe todo el protagonismo. Si se quiere un toque sibarita, en opción se pueden optar por unas ópticas delanteras relizadas con 47 cristales de la firma Swarovsky.

La silueta del coche es uno de los aspectos más logrados, donde la integración de la curva del techo con el pilar C es exquisita. Los dos nervios que podemos encontrar en la parte superior e inferior aumentan la musculatura del conjunto, y el toque final lo pone el hecho de que no cuente con pilar B y las ventanas estén desprovistas de marco.  Naturalmente, igual que ocurre en otros Coupé de la marca con esta configuración, las cuatro ventanas pueden bajarse por completo, creando una vista tanto interior como exterior más que excitante.

La zaga también es digna de elogio por su terminación. Como queda patente, no rompe de forma brusca la silueta precedida por el techo, siguiendo con una inclinación considerable, viéndose ligeramente desviada por el portón con alerón integrado. Los pilotos LED tienen presencia tanto en la aleta como en el portón, y resultan estilizados, estando conectados por un marco cromado ubicado en la parte superior de los mismos.

 

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Las llantas de nuestra unidad formaban parte del paquete AMG, son de 20 pulgadas y no distan mucho en su arquitectura de la que podemos ver en otros modelos más inferiores de la gama que optan a dicho paquete. Los neumáticos sobre los que estaban montado eran unos Pirelli PZero en 245/40 para el eje delantero y 275/35 para el eje posterior.

 

Habitáculo

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Es evidente que el hecho de prescindir de las dos puertas traseras le resta versatilidad, pero en ningún caso el confort característico de un Clase S. Cuando subimos a bordo, no encontramos grandes diferencias con el del Clase S berlina: misma disposición de la información dividida en dos pantallas del salpicadero -en opción se puede equipar un HUD a color-. Una de las pantallas hace las funciones de instrumentación digital, y que dada su configuración, permite grandes posibilidades de personalización y además simplificar el diseño del conjunto, prescindindiendo de muchos botones físicos.

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Esta configuración permite ofrecer una configuración de líneas sencillas, donde sólo encontramos un grupo reducido de botones desde donde acceder a algunas de las opciones más importantes.

El habitáculo tiene cuatro asientos independientes. No esperes eso sí, un acceso especialmente cómodo a las plazas posteriores (pese a elementos de confort como el hecho de poder reclinar los respaldos eléctricamente, una operación que no resulta especialmente rápida), ni un espacio muy generoso para las piernas -aún con sus más de cinco metros de longitud total-. Si bien, la vista que se nos ofrece desde dichas plazas es más que aceptable, entre otras cosas porque prescinde de pilar B y porque las ventanas posteriores tienen un tamaño considerable (más en longitud que en altura).

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Mecánica

El S500 Coupé está gestionado por un V8 sobrealimentado de 4.7 litros con un sistema formado por dos turbos y una potencia de 455 CV. Si queremos más potencia sin renunciar al V8, tenemos el S63 AMG con 5.5 litros y 585 CV, y si aún así queremos el refinamiento de un doce cilindros, siempre tendremos el S65 AMG con un V12 biturbo de 6 litros y 630 CV como la opción más potente -y cara- de la gama.

Al no tratarse del AMG, es lógico pensar que el sonido que emanará será más bien civilizado, pero no es así. Es decir, a ralentí y a bajas vueltas nos encontramos un sonido bastante discreto, pero cuando comenzamos a exigirle, el sistema auditivo se agudiza ante la melodía generada por los ocho cilindros, incitando poco menos que a ir a un ritmo más ligero que de costumbre con tal de seguir escuchando esa música celestial.

Con esta configuración -que recordemos, es la más accesible en la gama del Coupé-, realiza el 0-100 km/h en 4,6 segundos, mientras que su velocidad máxima es de 250 Km/h, con un consumo medio de 9,9 litros. En España únicamente estará disponible con la tracción total 4MATIC en todas sus motorizaciones, si bien, en otros mercados también existen motorizaciones de propulsión trasera.

 

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