Motor, competición y nuevos lanzamientos

¿Qué se siente al dar la vuelta al mundo en un Ford T de 1915?

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El Ford T supuso toda una revolución que aún se extiende a nuestros días con la introducción de la producción en cadena. Pero 100 años son muchos años, más aún si hablamos sobre coches: a lo único en lo que se le parece en un coche actual es en que tiene cuatro ruedas y no vuela. Todo lo demás es radicalmente diferente. A modo de pequeño briefing, el Ford T se fabricó entre los años 1908 y 1927, se produjeron 15 millones de unidades en total de las múltiples fábricas con las que contaba a lo largo del mundo y su motor de 2.9 litros, cuatro cilindros y 20 CV a 1.600 vueltas era el encargado de mover el conjunto.

Si ya de por sí, realizar en un coche actual una labor titánica como es la de dar la vuelta al mundo es algo por lo que no apostaríamos que fueran muchos vehículos del mercado capaces de realizar (ten en cuenta que no todos los países disfrutan del mismo estado de las carreteras, orografía, red de suministro de componentes, entre otras cosas, que nosotros), imagínate hacer ahora eso mismo con un coche con 100 años a sus espaldas como el caso del Ford T.

Pues sí, hay alguien en este mundo haciéndolo. Concretamente son los holandeses Dirk y Trudy Reget, un matrimonio cuya aventura la iniciaron en verano de 2012 y que ya en sus primeros 180 días de dura travesía realizaron 22.000 kilómetros desde la localidad holandesa de Edam hasta Ciudada del Cabo en Sudáfrica. Ya en 2013, viajaron a Estados Unidos y Canadá donde visitaron 22 estados y sumaron 28.000 kilómetros en este caso también durante 180 días.

Ya estando en el año 2014, su Ford T sumó otros 26.000 kilómetros adicionales que se realizaron a través de Sudamérica en 180 días. Pero la historia no se ha acabado, puesto que ahora, en 2016 y 2017, los planes pasan por viajar a Australia, Nueva Zelanda, Indonesia y China, y para llegar a esta última, cruzarán el Himalaya a través de Mongolia y posteriormente volverán a Holanda cruzando Europa Central.

Dirk tiene cientos de anécdotas en su haber para contar de los viajes, pero se define como alguien bastante mañoso en el que en muchas ocasiones, la cinta adhesiva, un destornillador y bridas le han servido para salir airoso en más de una ocasión.

En total, han recorrido nada menos que 80.000 kilómetros hasta la fecha, y además, de forma paralela, en su viaje han estado apoyando a proyectos de la organización internacional e ayuda infantil SOS Children’s Villages.

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