Audi corrige el rumbo tras la confusión generada por su reciente estrategia de nomenclatura y abre la puerta al regreso del emblemático distintivo A4 para sus modelos con motor térmico. El actual CEO de la marca, Gernot Döllner, ha reconocido abiertamente que la decisión de renombrar su berlina estrella como A5 fue un error que ahora pretenden subsanar para recuperar la claridad ante sus clientes. Esta rectificación busca devolver la lógica a un catálogo que había dejado de ser claro para los compradores y la propia red comercial.
El plan original pretendía dividir la gama reservando los números pares exclusivamente para los coches eléctricos y los impares para las variantes de gasolina y diésel. Bajo la nueva dirección, la firma de Ingolstadt recuperará su sistema tradicional de jerarquía, donde la letra A identifica a los turismos de suelo plano y la Q define a los SUV. El número que acompaña a estas siglas volverá a describir simplemente el tamaño o segmento del vehículo, independientemente de si utiliza baterías o combustibles fósiles.
Este cambio de mentalidad implica que el actual A5, que fusionó las variantes sedán y Avant con las carrocerías de estilo deportivo, podría recuperar su denominación original en la próxima actualización de mitad de ciclo de vida. Döllner considera que renombrar el coche de combustión como A4 es una posibilidad real para los próximos años, eliminando la fricción reportada por usuarios que echaban de menos un nombre con 32 años de historia. La marca admite que el cambio anterior se ejecutó demasiado tarde, cuando la producción ya estaba prácticamente decidida.
A pesar de este retorno a las raíces, los planes para un futuro A4 e-tron totalmente eléctrico siguen en marcha con la vista puesta en el año 2028. Este modelo se sustentará sobre la nueva plataforma de sistemas escalables (SSP) y adoptará rasgos estéticos inspirados en el prototipo Concept C. De este modo, en el futuro cercano podrían convivir en los concesionarios un A4 de combustión y un A4 eléctrico, una estrategia que ya siguen competidores directos con modelos equivalentes.
La rectificación no se limita solo a las siglas principales, pues Audi también ha decidido simplificar los distintivos de rendimiento que utilizaban cifras como el 35 o el 55. En su lugar, se emplearán etiquetas más directas que indiquen la potencia del motor en kilovatios, como por ejemplo TFSI 110 kW o TDI 150 kW. Además, la marca está devolviendo mandos físicos y botones giratorios a sus volantes, sustituyendo los paneles táctiles que resultaban poco prácticos para el conductor durante la marcha.
Vía: Drive



