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Audi Driving Experience, un día entre Audis

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El pasado día 17 de Noviembre pude asistir al Audi Driving Experience. El Audi Driving Experience son una serie de cursos de conducción muy interesantes divididos en varias especialidades para aquellos que deseen mejorar sus habilidades y pericia al volante, algo muy aconsejable puesto que con los conocimientos y práctica adquiridos, en la vida cotidiana en una situación extrema, pueden evitarnos un accidente o quizá algo peor.

Como comentamos, los cursos están divididos en varias especialidades para ser más polivalentes. En concreto, se dividen en: Winter Driving Experience, Adventure Driving Experience y Performance Driving Experience, dentro de los cuales, a su vez, hay varios escalones.

En nuestro caso, la especialidad del curso era “Progressive”, englobada dentro del “Performance Driving Experience”. Básicamente, es un curso enfocado a conducción dinámica, buscando en todo momento la forma de trazar lo mejor posible las curvas y de aprender a dosificar correctamente la frenada en cada momento. El curso se desarrolló en el circuito de Jarama, un circuito en el que hasta la fecha no había tenido ocasión de rodar en tandas con coches, pero que me agradó bastante por longitud, trazado y diversidad de curvas de varios tipos.

Audi puso a nuestra disposición varias unidades del A5 3.0 TDI Quattro de 240 CV y TT 2.0 TFSI con cambio manual de 200 CV así como el TT 2.0 TFSI S-Tronic Quattro de 200 CV para correr con ellas en el trazado, por lo que también, aprovechando la coyuntura, vamos a hablar un poco acerca del rendimiento y comportamiento de ellos en circuito y no vamos únicamente a limitarnos a hablar del curso.

La estrategia seguida fue la siguiente: cada vehículo iba dotado de un walkie, y a modo de fila, íbamos siguiendo a los instructores, que llevaban un TT-S y un S4. Íbamos en dos grupos, marcando ellos el ritmo delante en todo momento en todo momento y cada cierto tiempo rotando de posiciones en la fila para que nos vieran mejor a través de los retrovisores y nos pudieran dar consejos sobre cómo mejorar la trazada o cómo sacarle más rendimiento. Empezamos primero por hacer con los dos grupos trazados conos delimitados por conos en el circuito, cada grupo uno de los trazados. Posteriormente, una vez dominamos esos trazados, pasamos a rodar a circuito abierto.

Pasando a hablar un poco sobre el comportamiento de ambos modelos, comentaré un poco por encima lo que me parecieron. Antes de nada, me gustaría puntualizar que todos ellos iban con el ESP conectado, y que si pulsaba el botón para desconectarlo permanecía desconectado unos segundos pero se volvía a conectar automáticamente, supongo que será por alguna limitación que llevan esas unidades concretas en la centralita.

Aclarado pues, empecemos con el TT 2.0 TFSI manual. Con un peso de 1335 kg y unas prestaciones formidables, el TT se mostraba ágil, con unas recuperaciones contundentes y una frenada más que aceptable, especialmente por la resistencia a la fatiga que tenían, cosa que no ocurría que el A5. A pesar de ser el tracción delantera, su excelente puesta a punto le hacía tener un buen paso por curva que poco tenga que envidiar al TT 2.0 TFSI Quattro.

Pasando ya con el TT 2.0 TFSI Quattro S-Tronic, he de admitir que me pareció algo más divertido que la variante de tracción delantera. Principalmente, porque tenía una sensación de más aplomo en algunas curvas que me permitían pasar algo más rápido y a su vez que la zaga se insinuara de forma anticipada a pesar de llevar el ESP conectado. Su peso es de 1.435 kg, casi 100 kg más respecto a la variante de tracción delantera.

Pasemos finalmente con el Audi A5 3.0 TDI Quattro. La conducción respecto al TT cambia por completo, ya no por su motorización y entrega de potencia, sino porque resulta un coche más rutero y cómodo, destinado a otro tipo de conducción. También, es mucho más pesado (1.685 kg), lo cuál hacía que fuera más torpón en curvas cerradas. Prestacionalmente no me decepcionó en absoluto, pero a nivel dinámico, tras haber montado en ambos TT, las claras diferencias en el paso por curva eran considerables.

Pero el día no acabó ahí. Uno de los instructores, cogió el S4 y nos dio vueltas por el circuito a varios de los asistentes, pero ojo, no de grip, sino de drift. Evidentemente, al ser un coche de tracción a las cuatro ruedas no resulta idóneo para esa finalidad, para poder cruzarlo el instructor tenía que llegar pasado a la curva y con un brusco volantazo a velocidades en torno a los 120 km/h el coche comenzaba a cruzar, aunque a la hora de salir de las curvas se quedaba sin fuerza y se moría, nuevamente, porque no es ni el coche ni el sistema de tracción adecuado para tal acción, aunque he de admitir que espectáculo y diversión dio bastante.

 

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