El icónico deportivo japonés, en producción desde marzo de 2022 para mercados como Estados Unidos y Japón, podría aterrizar finalmente en los concesionarios europeos. La firma se encuentra estudiando la viabilidad de adaptar su mecánica a la normativa Euro 7, ofreciendo una última oportunidad a los conductores que buscan un coupé puramente tradicional.
La gran barrera para la llegada de este vehículo siempre ha sido la estricta regulación de emisiones, pero la división europea de la compañía busca soluciones para salvar este obstáculo. Según Jordi Vila, vicepresidente de marketing y ventas de la marca en Europa, la intención es mantener viva la llama de la combustión para esta saga. El directivo asegura que crear un sistema de propulsión exclusivo para el continente es inviable, por lo que trabajan en adaptar el actual motor 3.0 V6 biturbo a la normativa europea, asegurando que cualquier posible merma en el rendimiento sería muy pequeña.
Bajo el capó de las versiones convencionales, este bloque conocido como VR30DDTT desarrolla unas cifras contundentes: 400 CV de potencia y 475 Nm de par. Se trata del sucesor directo de modelos de gran aceptación entre el público joven como el 350Z y el 370Z, de los cuales también hereda su plataforma base. Su planteamiento resulta anacrónico en la industria actual, apostando por una receta clásica de coupé de dos puertas, propulsión trasera y cambio manual de seis relaciones que prioriza la implicación analógica de quien se sienta al volante.

Mientras se decide su futuro europeo, el modelo no ha dejado de evolucionar a nivel global y cuenta con el respaldo de una inmensa comunidad de aficionados. La gama recibe una actualización este verano encabezada por una variante Nismo de 420 CV, concebida para afinar la respuesta mecánica, mejorar la entrega de fuerza y rebajar el peso total del conjunto. Además, su pedigrí sigue intacto en Japón, donde un Nissan Z GT500 de cuatro cilindros ha reemplazado al veterano GT-R en el exigente campeonato Super GT.
El verdadero desafío en los despachos va más allá de la homologación y reside en la propia rentabilidad comercial. Actualmente, seis de cada diez coches matriculados en España y en todo el continente son modelos de carrocería SUV, lo que concentra los beneficios en productos de gran volumen como el Qashqai o el eléctrico Ariya. Los datos de 2025 reflejan un mercado muy limitado, con 26.078 coupés y descapotables generalistas matriculados frente a las más de 48.000 unidades de firmas premium.
A pesar de que destinar recursos a este segmento supone un riesgo financiero, el escenario actual deja al Nissan Z con el camino casi despejado tras la desaparición de alternativas comparables como el Toyota GR86 o el GR Supra. Aunque el Honda Prelude acaba de regresar a Europa, su enfoque es demasiado conservador y poco deportivo, por lo que el desembarco del Z representaría un movimiento estratégico para capitalizar a todos esos conductores huérfanos de deportivos genuinos.
Vía: Autocar