¿Cómo de complicado es poner en marcha un coche de vapor del año 1909?

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Actualmente tenemos una amalgama de sistemas de propulsión en vehículos al encontrarnos en medio de una transición de la que sólo quedarán aquellos sistemas de propulsión que permitan alcanzar los objetivos de descarbonización que se han propuesto los principales países del mundo.

Pero este tipo de transiciones -aunque no con la misma finalidad- no es la primera vez que han tenido lugar en la industria del automóvil. A comienzos de siglo, varios sistemas de propulsión estuvieron comercializándose en paralelo: motores de combustión interna, motores eléctricos y también motores de vapor. Sin embargo, la complejidad de los mismos fue la que finalmente hizo que cayeran en el olvido.

Pese a todo, quedan todavía algunas unidades en estado de funcionamiento como este White Model M de 1909 dotado de motor a vapor capaz de producir 40 CV (si bien en la época había versiones menos potentes del modelo) en el que Jay Leno nos muestra lo engorroso que resulta arrancar un motor de vapor, el cual, para su funcionamiento requiere agua, combustible regular y combustible especial.

Sorprende ver lo silencioso que resulta una vez alcanza la temperatura de servicio, siendo capaz de funcionar por debajo de las 25 rpm, mientras que un motor de combustión interna gira en tono a 800-1000 rpm al ralentí. Otro detalle es que cuenta con tres pedales, siendo el de la derecha el encargado de activar los frenos, mientras que la pequeña rueda ubicada en el volante permite accionar el acelerador, que permite llevar el vehículo a velocidades de hasta 96-104 km/h, si bien la velocidad para lograr su rendimiento óptimo está en torno a los 64 km/h.

Vía: Motor1

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