El eléctrico barato Renault City K-ZE llegará a Europa

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Si bien Renault es una de las firmas que no sólo fue pionera en apostar por los vehículos eléctricos en Europa desde hace algunos años, también es una de las que ofrece vehículos eléctricos más accesibles. Y ahora estaría dispuesta a bajar un escalón más para ofrecer una opción todavía más apta para un público más amplio, aunque en este caso, es muy posible que lo haga bajo la marca Dacia.

En concreto, se trataría del Renault City K-ZE, un vehículo que se comercializa en el mercado chino y que es un SUV del segmento A enfocado a un público joven. El propio director de vehículos eléctricos de Renault, Gilles Normand, ha confirmado su llegada a Europa en una entrevista a Autocar. En concreto, lo hizo refiriéndose a una «versión especial» del modelo, o dicho de otro modo, el modelo adaptado a las normativas (seguridad y equipamiento) del Viejo Continente.

El Renault City K-ZE tiene un precio en China que ronda los 15.000 euros, ofreciéndonos a cambio un modelo 100% eléctrico de 45 caballos de potencia con una batería cuya capacidad es de 26, kWh que le permiten lograr una autonomía de 250 kilómetros bajo el ciclo NEDC, con una velocidad máxima de 104 km/h. Pese a que no cuenta con una gran dotación (para tratar de ofrecer un precio lo más competitivo posible) sí que es cierto que su maletero arroja una cifra que no está nada mal teniendo en cuenta su longitud: 3,73 metros y 300 litros de capacidad.

En cualquier caso, lo interesante es ver al precio en el que se queda en el mercado europeo tras realizar las homologaciones pertinentes y no menos importante: si modifican la capacidad de sus baterías para ofrecer mayor autonomía.

Y volviendo al final del primer párrafo donde te comentábamos que es posible que este desembarco lo haga bajo la marca Dacia, se debería fundamentalmente a dos razones: la primera, su enfoque de coche austero, pero la segunda y más importante, es que Dacia necesita urgentemente reducir las emisiones medias de su gama a fin de poder cumplir con el límite de 95 g/km de CO2 de la UE. Debido a que ninguno de sus modelos cuenta con ningún tipo de electrificación, están todavía lejos de ese umbral, algo que les pone en una situación muy delicada, ya que tendrán que enfrentarse a cuantiosas multas.

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