El extensor de autonomía no tiene futuro en los coches eléctricos, según BMW

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Esta transición a la electrificación en la industria del automóvil nos está dejando grandes titulares por parte de altos mandos afines a muchas de las principales marcas, donde mediante múltiples declaraciones nos van dando una serie de pistas de los próximos pasos que tiene pensado dar la industria.

Hoy los protagonistas son los «Range Extender» (extensor de autonomía) de los coches eléctricos. Esta tecnología que comenzó a explotar BMW en el mercado europeo con el BMW i3 REx (que por cierto, ya no se comercializa en Europa gracias al incremento de la batería en el modelo 2018) permitía que contase con un pequeño motor bicilíndrico de 647 cc que funciona como un generador de respaldo a fin de poder extender la autonomía del modelo.

Jan Freimann, manager de la división norteamericana de e-movilidad conectada, ha comentado recientemente en una entrevista a GreenCarReports que la tecnología de «Range Extender» no tiene futuro. Y según argumenta, esta idea inicialmente ayudaba a los usuarios a «superar la ansiedad de autonomía», ya que servía como una solución de respaldo para no quedarte sin autonomía. Ahora, con la movilidad eléctrica más madura, ha hecho que las estaciones de carga rápida en Estados Unidos y Europa hayan crecido de manera considerable, por lo que según Friemann «ya no hay que tener miedo» a quedarse sin batería cuando salimos de viaje.

El actual modelo del BMW i3 120 Ah (42.2 kWh) homologa una autonomía de hasta 300 km de acuerdo al ciclo WLTP, algo que permite satisfacer las necesidades de conducción diarias. De acuerdo a la información que maneja BMW a nivel interno, la densidad energética de las baterías de doblará en el año 2030 y veremos ya un importante avance en el BMW i4 y BMW iX.

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