La marca del óvalo amplía su familia de vehículos comerciales con la nueva Ford Transit City, una furgoneta totalmente eléctrica diseñada para el trabajo diario en la ciudad. Con una mecánica sin emisiones y una batería de gran durabilidad, este modelo busca reducir drásticamente los costes operativos de los profesionales sin sacrificar su practicidad.
Situada estratégicamente entre la variante compacta Courier y la versión de gran tonelaje E-Transit, esta nueva alternativa de tracción delantera se presenta con un diseño renovado y funcional. En su frontal destacan unos faros rediseñados que quedan unidos por una moldura horizontal con el emblema central, mientras que el lateral luce unas llantas aerodinámicas casi carenadas por completo y una puerta corrediza derecha. La zaga mantiene un corte más tradicional con pilotos verticales de gran formato y un portón de doble hoja que da acceso a una zona de carga inalterada, ya que el acumulador de energía va situado bajo el chasis.

A nivel técnico, el coche se mueve gracias a un motor eléctrico de 150 CV alimentado por una batería de litio ferrofosfato (LFP) de 56 kWh de capacidad. Esta configuración técnica otorga una autonomía homologada de 254 kilómetros bajo el ciclo WLTP, una cifra que cubre con creces los 110 kilómetros diarios que promedia un repartidor en España. Además, el sistema admite recargas en corriente continua a una potencia máxima de 87 kW, lo que permite pasar del 10 al 80 % de capacidad en apenas 33 minutos. El conjunto también incluye un modo de conducción de un solo pedal pensado para minimizar la fatiga y optimizar el consumo energético en calles congestionadas.

El interior asume un planteamiento minimalista, protagonizado por una instrumentación digital y una pantalla central táctil de 12 pulgadas equipada con el sistema SYNC 4, inteligencia artificial y conectividad para teléfonos móviles. Ford Pro ha prestado especial atención a la comodidad del operario, que entra y sale del asiento unas 200 veces por jornada, instalando de serie apertura y arranque sin llave, además de una banqueta calefactada más mullida. A nivel práctico, la gama se divide en tres carrocerías: la compacta Van L1H1 para transportar tres europalés, la espaciosa Van L2H2 con hasta 8,5 metros cúbicos y 1.275 kg de carga útil, y una variante de chasis-cabina.
Todo este despliegue tecnológico se traduce en un ahorro directo para las flotas, con una estimación de mantenimiento un 40 % inferior frente a equivalentes diésel y visitas al taller programadas cada dos años o 40.000 kilómetros. Respaldada por una extensa garantía de ocho años o 160.000 kilómetros para el sistema de alta tensión, la firma abrirá los pedidos durante el segundo trimestre. Las primeras unidades aterrizarán a finales de 2026 con un precio que, según la marca, será económico.