Motor, competición y nuevos lanzamientos

El Tesla Model S: Más protección, pero contra los hackers

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Si hace bien poco, debido a los pocos casos registrados de incendio en el Tesla Model S, la fima de Sillicon Valley optó por instalar una plancha en los bajos realizada en titanio para proteger lo máximo posible sus baterías de iones de litio -que pese a todo, en caso de impacto, siguen siendo más seguras que un tanque de gasolina-, y honrándoles el gesto, porque anunciaron que todo aquel que deseara carenar sus bajos pese a haber comprado su unidad con anterioridad, se le sería instalado el carenado sin coste alguno. Ahora, nuevamente se ven obligados a tomar medidas con otra amenaza que puede manifestarse en contra de la popularidad del modelo.

Con la introducción paulatina de numerosas tecnologías en los coches, ya sea destinadas a la seguridad frente a robos o a elementos de confort, al igual que ha ocurrido a lo largo de la historia en la gran mayoría de aparatos de consumo, tarde o temprano han sucumbido a las habilidades de los hackers para poder ser modificados y saltarse todas las protecciones que llevaran consigo.

 

En una era en la que todo está informatizado, la seguridad informática toma un papel de protagonista

 

Pero este efecto se agrava en un coche como el Model S, un modelo que cuenta con una carga tecnológica casi sin parangón en la industria. Sin embargo, no hemos sido conscientes de las vulnerabilidades externas a nivel de software que puede presentar dicho modelo de no ser por Nitesh Dhanjani, un consultor de seguridad informático que a través de una publicación en su blog y como propietario de un Model S, ha puesto de manifiesto alguna de las que a su juicio, son las vulnerabilidades más graves que pueden poner en evidencia la seguridad del coche.

El Tesla Model S se blinda nuevamente pero en contra de los hackers 1

El primer problema estaría, en primer lugar, en la contraseña de seis dígitos con la que se puede acceder a través de un smartphone. Dicha contraseña podría ser revelada mediante programas de fuerza bruta que a través de un diccionario probaran combinaciones de contraseñas de forma automática hasta dar con la correcta. Y la solución en este caso no pasa por solicitar una contraseña más compleja o de más carácteres, sino algo mucho más sencillo: simple y llanamente limitar los intentos de login.

Y el problema es que con esa contraseña, a través de la aplicación para smartphone, permite un control demasiado elevado, ya que pueden realizarse numerosas funciones. Pero lo más grave que ha descubierto, es que los empleados de la firma pueden acceder a dicho control del vehículo sin requerir el consentimiento del propietario del coche, un hecho que resulta especialmente grave.

Más información: Dhanjani

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