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Ford disfraza a un conductor de asiento para desarrollar la conducción autónoma

8a2b0ef2bbc45afad3a34e4e24e1888c9175b11d67a1e639425b7a7fa51c6906 CARLOS RODRíGUEZ 14 septiembre 2017
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¿Estamos preparados para ver coches autónomos en nuestras calles? ¿cómo reaccionaríamos si ahora de pronto viésemos por la calle a un coche circular sin conductor? no cabe duda de que durante los primeros años de introducción en el mercado, será algo que nos llame considerablemente la atención hasta que nos acostumbremos. Y desde Ford han hecho un pequeño experimento donde podemos ver precisamente las reacciones que conductores, peatones y ciclistas al ver a un vehículo aparentemente sin conductor.

El objetivo de esta prueba piloto realizada de manera conjunta con Virginia Tech no era conocer la reacción del resto de usuarios de la vía, sino algo mucho más interesante: se encuentran desarrollando un método de iluminación para que los vehículos autónomos y el resto de usuarios tengan un lenguaje de comunicación común. Porque actualmente, dicha interacción la realiza el conductor de manera gestual, pero… ¿qué pasará cuando la figura del conductor sea prescindible?

Para ello, han diseñado este lenguaje visual de comunicación. ¿Por qué un lenguaje visual y no rótulos de texto? Por una razón muy sencilla, existen numerosos idiomas en el mundo, y no todo el mundo que comparte la vía con nosotros ha de entender necesariamente el mismo idioma que usamos nosotros para comunicarnos, sin embargo, el lenguaje visual es universal y fácil de entender. En concreto, usaron señales como las siguientes para anunciar situaciones:

  • Arranque: La barra de luz comienza a parpadear para anunciar que está acelerando
  • Conducción autónoma: Una luz blanca fija anuncia que el vehículo está conduciéndose de manera autónoma
  • Stop: Dos luces que se mueven de un lado a otro indican que el vehículo se va a detener próximamente

Como verás, optaron por una Transit Connect con una barra de iluminación en el parabrisas y seis cámaras de alta definición con una visión de 360 grados con el objetivo de capturar el comportamiento de los automovilistas. Pero… tenemos un problema, dicha Transit no era autónoma, así que no se podían reproducir todas las condiciones para poner en práctica el funcionamiento de dicho lenguaje visual. ¿Qué solución decidieron hacer?

Una solución chabacana pero ingeniosa: un traje para el conductor que simulaba ser el asiento, de forma que a menos que te acercases a ver el interior del vehículo, aparentaba ser un vehículo autónomo sin nadie a bordo. Como puedes ver, dicho disfraz cubre tanto la cabeza como parte del cuerpo, viéndose obligado a coger el volante por la parte inferior para no tener que levantar los brazos y no ser descubierto a simple vista.

Durante el periodo de prueba, recopilaron 150 horas de datos en 3000 kilómetros de entornos urbanos, llegando a activar más de 1.650 veces las señales en garajes, cruces, estacionamientos o accesos al aeropuerto. Ahora, toda esta información servirá para evaluar si realmente es viable implementar este «lenguaje» de comunicación o si requiere de ciertas mejoras para lograr una mejor interpretación.

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