Mientras competidores emblemáticos como el Renault Mégane RS o el Honda Civic Type R se despiden asfixiados por las normativas de emisiones, Volkswagen ha decidido nadar a contracorriente. La firma de Wolfsburgo garantiza la continuidad de sus siglas más pasionales, confirmando que los coches con motor de combustión interna seguirán conviviendo con la inminente ofensiva eléctrica.
El núcleo de esta resistencia técnica es el bloque EA888 de 2,0 litros y cuatro cilindros. Este sistema de propulsión recibirá las actualizaciones necesarias para cumplir con la estricta normativa Euro 7, que será obligatoria a partir de noviembre de 2026. Sebastian Willmann, responsable de desarrollo de chasis y dinámica de conducción de la marca, ha descartado que el actual modelo sea el último GTI de gasolina, asegurando que la inversión en ingeniería térmica se mantendrá más allá de 2030.
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En el escalón superior de rendimiento, el Volkswagen Golf R también tiene margen de crecimiento técnico frente a sus 329 CV actuales. La marca no cierra la puerta a incrementar el empuje del motor para acercarse a la barrera de los 400 CV, territorio donde operan modelos como el Mercedes-AMG A 45 S o el Audi RS 3. Aunque desde Wolfsburgo se muestran cautos sobre una guerra de cifras abierta, admiten que explorarán todas las posibilidades técnicas que el bloque de dos litros permita con el tiempo.
Sin embargo, esta continuidad conlleva un cambio definitivo en la configuración mecánica para los entusiastas del control total. Tras la actualización recibida en 2024, el cambio manual ha desaparecido de las variantes GTI y R, dejando la transmisión automática DSG como única opción disponible. Mientras que las versiones convencionales del Golf aún ofrecen el pedal de embrague en Europa, los modelos de alto rendimiento han apostado por la eficacia del doble embrague para gestionar su entrega de potencia.
La transición hacia la era eléctrica se producirá de forma paralela con el lanzamiento del ID. Polo GTI, un modelo de tracción delantera que desarrollará 228 CV. Asimismo, la marca planea un rediseño profundo del ID.3 que incluirá la primera variante GTI con propulsión trasera de la historia de Volkswagen. Aunque el relevo totalmente eléctrico del Golf se ha retrasado previsiblemente hasta el año 2029, la coexistencia de tecnologías permitirá a la compañía mantener su competitividad en diferentes segmentos de precio y rendimiento.
Vía: Autoexpress




