Aquellos años locos del tuning en España

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Ayer, hablando con un grupo de amigos, salió el tema de conversación del tuning en España. Pero no el que podamos conocer hoy en día, sino el que pegó fuerte en la década del 2000. Por ello, se me ha ocurrido hacer un artículo haciendo una pequeña radiografía de lo que supuso aquello para el país y el enclave en el que aterrizó.

Retrocedamos en el tiempo. España. Finales de los años 90. Aterriza la ley 6/1998 sobre el régimen del suelo y valoraciones impulsada por el gobierno de Jose María Aznar. Muchos achacan la culpa de dicha ley a la terrible burbuja inmobiliaria que a día de hoy aún sufrimos de forma tan pasiva.

Ahora, situémonos en el comienzo del año 2000. La construcción era uno de los grandes sectores que impulsaban la economía de nuestro país, muchos empleados en la obra eran capaces de ganar más dinero a finales de mes que algunos arquitectos, médicos, abogados, ingenieros… es por ello que muchos optaban erróneamente por la vía fácil: dejar los estudios de lado para ir a la obra a ganar enormes sumas de dinero.

Muchos de los empleados directos o indirectos del sector de la construcción tenían abundante dinero debido a sus elevados sueldos (y por ese motivo muchos de los propietarios de un coche tuning estaban relacionados con ese mundo), aunque podríamos afirmar que en general la tasa de paro de España era más bien baja si lo comparamos con la evolución de la tasa de desempleo a lo largo de la democracia de nuestro país En el año 2000, concretamente, según el INE la tasa de desempleo era del 13,9%. Pero es que al siguiente año (2001) se logró reducir hasta el 10,6%.

En la década de los 2000, se llegó a un 8,3% de paro antes de que empezaran a multiplicarse día a día el número de desempleados fruto de la explosión de la burbuja. Vamos, que aún habiendo paro, teniendo en cuenta nuestros antecedentes, poco menos que estábamos en el pleno empleo. Lo cierto es que prácticamente todo el mundo tenía trabajo, de lo que fuera, pero dinero no faltaba por norma general en casi ninguna casa.

 

Y ahora te preguntarás. ¿para qué te cuento todo esto? Porque hoy vamos a hablar un poco de lo fue una moda que podríamos decir, marcó toda la década del 2000 en el mundo del automóvil: el tuning. Y aunque la palabra tuning sea muy ambigua, comenzó a ponerse de moda de una forma bastante intensa el tuning en España a comienzos del 2000, cuando vivíamos una época de bonanza económica y muchos podían permitirse gastarse decenas de miles de euros en personalizar su coche.

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El objetivo: llamar la atención

 

Pero como te he dicho, el tuning es una palabra ambigua. Lo que pegaba fuerte en este país realmente era el tuning más bien barroco, con la intención de hacer un showcar, compuesto por masilla a granel con ensanches desproporcionados, llantas completamente desproporcionadas sobre modelos con motorizaciones que difícilmente las podían mover, suspensión neumática, numerosos cromados, instalación de equipos de música y multimedia de varios miles de euros, interiores con colores en tonalidades claras o lo más llamativas posibles. En resumidas cuentas, se trataba de hacer un coche lo más llamativo posible en todos los ámbitos. Esto ocasionaba que fueran coches poco prácticos y útiles para el día a día.

Y claro, todo esto abrió un mundo muy amplio de posibilidades. Por una parte, se popularizaron mucho las concentraciones de tuning en diversas ciudades y poblaciones, donde podías encontrarte en ella tranquilamente a decenas de coches tuning de toda España. Porque sí, la afición al tuning implicaba el recorrerse largas kilometradas para poder asistir al mayor número de concentraciones posibles poder conocer a otros compañeros de afición, compartir experiencias e intercambiar conocimientos. En dichas concentraciones, se hacían pruebas de todo tipo con premios para los ganadores, desde sonido de escape, sonido de los equipos, entre otros.

Por aquel entonces, internet no estaba tan arraigado como lo está hoy. Surgieron muchas publicaciones sobre el mundo del tuning, la mayoría en papel, en las que hacían reportajes extensos a los coches y una entrevista a sus dueños. Quizá, la más famosa fue ‘Maxituning‘, a día de hoy extinta (lo hizo conforme comenzó a morir poco a poco el tuning en España), pero que en su día fue de las más populares. Te podías encontrar en sus lectores desde adolescentes que las compraban y luego se colgaban los pósters de los coches en su cuarto, hasta aficionados, gente del mundillo de los coches… un poco de todo, tenía un público bastante amplio.

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¿Y los talleres? ¿qué decir de ellos? abrieron talleres especializados en el tuning, y muchos otros de chapa y pintura tuvieron que adaptarse un poco a las necesidades del mercado de entonces. Todos hacían una suculenta caja, especialmente los que estaban especializados en el tuning y tenían renombre. Muchos de los showcars que se podían ver expuestos en la Maxituning de por entonces llevaban metidos encima 20-30-40-50.000 euros, más el coche aparte. En aquellos tiempos, especialmente para los talleres resultaba un nicho de negocio muy rentable. Además, por entonces, la ley de reformas para vehículos era muchísimo más permisiva de lo que lo es en la actualidad, por lo que muchos de los coches podían ir en marcha a las concentraciones al estar completamente legalizados.

Bien, avancemos un poco más. Finales de la década. Comienza la recesión económica, el paro comienza a crecer, el sector de la construcción empieza un fuerte declive en caída libre. Cada vez resulta más difícil encontrarse un coche de estos por la calle. La tierra se traga las publicaciones de tuning, cada vez hay menos concentraciones de la temática, los talleres de tuning específicos comienzan a arruinarse y a tener que bajar la persianas mientras otros reconvierten su modelo de negocio, y las páginas de segunda mano se llenan de coches tuning a precios irrisorios en relación a lo que han costado realmente, que difícilmente se consiguen vender porque es una personalización tan personal que resulta difícil que case con los gustos específicos de otra perosna.

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Más tarde, en 2010, llegó una nueva ley de reformas que ponía las cosas mucho más difíciles para homologar ciertas modificaciones, y más en especial, a modificaciones típicas de lo que conocemos como ‘tuning barroco’. Y aquí es finalmente cuando murió el tuning barroco que conocimos en la década de los 2000 en nuestro país. Pero esto no suponía la defunción de los coches personalizados ni mucho menos. Casi al unísono, comenzó a ponerse de moda lo que se llaman las “preparaciones racing” (no confudir con las preparaciones racing de verdad). Escape y filtro de admisión de eBay de dudosa calidad de fabricación, flecha que indica el gancho de remolque, pegatinas varias, volante desplazado y poco más. Por otra parte, y a raíz de su muerte en España en términos generales, ahora cuando alguien va a personalizar su coche en España lo hace de una forma mucho más sutil, sensata (y económica): unas llantas, una suspensión más baja, y quizá un kit de paragolpes más deportivos y para de contar.

A día de hoy muchos que por entonces compraban revistas de Maxituning y tenían pósters en su habitación de los coches expuestos, esconden bajo la alfombra todas aquellas reminisencias de aquella época, poco menos que avergonzándose de ello. Otros que tuvieron un coche ‘tuning’ propio de la época se han reconvertido en una de las dos anteriores vertientes más populares día de hoy y anteriormente expuestas. Otros, sin embargo, consideran aquella época mucho más gloriosa que la actual en lo que al ámbito de coches se refiere.

Y dicho todo esto, ¿qué opinas de aquella época? ¿los tiempos pasados fueron mejores? ¿te gustaría revivir aquellos tiempos o prefieres la época actual?

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