Ante una demanda eléctrica menor de la esperada, Porsche corrige su estrategia y confirma una nueva generación del Cayenne con motores de gasolina e híbridos. El coche mantendrá sus proporciones actuales, compartirá base técnica con el futuro Audi Q7 y heredará tecnologías del Taycan y el 911.
La adopción del coche eléctrico a un ritmo inferior al previsto ha obligado a la marca automovilística a aplicar una corrección de rumbo significativa, que va más allá de una sola familia de modelos. Esta decisión garantiza la supervivencia de los sistemas de propulsión térmicos en su gama SUV. Según confirma Ralf Keller, director de esta línea de vehículos en Porsche, la compañía mantendrá disponibles motores de combustión e híbridos hasta bien entrada la próxima década. Para ello, preparan un sustituto completamente nuevo para los actuales Cayenne térmicos, presentes en el mercado desde 2018. Su lanzamiento no tiene una fecha exacta fijada, pero se espera que aterrice entre 2028 y 2029, dejando margen de maduración a la versión que ha sido actualizada recientemente.
Este proyecto supone una fuerte inversión, pero Porsche apoyará su desarrollo en la alianza con Audi, tal como ocurre en los SUV térmicos actuales. El directivo señala que es un éxito compartir este tipo de componentes, y confirma que emplearán la plataforma PPC, una arquitectura que debutará a finales de este mismo año en el rediseñado Audi Q7. Se trata de una profunda actualización de la base MLB-Evo previa. Su nueva arquitectura electrónica y una integración más flexible de los sistemas híbridos prometen mayor potencia, eficiencia y dinamismo al volante de cara al futuro.

En el apartado técnico, existen elementos clave en estudio. Keller apunta a la posible integración del sistema Active Ride, una tecnología ausente en el modelo térmico actual pero presente en el Taycan. Este sistema mantiene el nivel de la carrocería en todo momento mediante cuatro amortiguadores activos con función estabilizadora. También se contempla adaptar soluciones de electrificación procedentes del 911, en un intento de trasladar los avances de toda la gama al formato SUV de combustión.
A pesar de la conexión técnica con el Q7, que es un modelo grande de tres filas de asientos, el nuevo Cayenne respetará su formato actual. Keller subraya que este coche siempre ha funcionado mejor con unas dimensiones compactas, cediendo el tamaño superior al futuro buque insignia, el K1, que en un principio iba a ser solo eléctrico. Así, el nuevo Cayenne se situará en tamaño entre ese K1 y el futuro Macan térmico.
A nivel estético, el exterior se inspirará en el diseño del reciente Cayenne eléctrico. La marca podría replicar la estrategia de MINI con su Cooper, ofreciendo dos coches con plataformas distintas bajo una estética muy similar. En el habitáculo, ya se espera la adopción de la pantalla en formato cascada del modelo de baterías, además de amplias opciones de personalización para llantas, molduras y colores, con el programa de diseño bajo la influencia de Tobias Sühlmann.
Por su parte, la carrocería de techo descendente Coupé tiene su continuidad asegurada debido a su peso comercial, ya que representa actualmente un 60 % de las ventas en Europa y un 40 % del total global.