La reciente renovación del Mercedes Clase S no solo ha elevado el estándar del refinamiento tecnológico, sino que ha servido de base para actualizar su variante más extrema y exclusiva. El nuevo S 680 Guard llega como una fortaleza sobre ruedas destinada a jefes de Estado y altas personalidades que requieren un nivel de protección donde el coste es secundario frente a la seguridad. Esta berlina, que hereda las mejoras de un modelo donde se han rediseñado más de 2.700 piezas, se posiciona como el búnker más sofisticado y potente de la firma alemana.
Estéticamente, el Guard se distingue por detalles que priorizan la funcionalidad táctica sin renunciar a la elegancia. La renovada parrilla del radiador destaca por su iluminación perimetral y un entramado de estrellas diminutas, mientras que los grupos ópticos traseros integran tres estrellas en su interior. Un cambio crítico respecto al Clase S convencional son los tiradores de las puertas, que dejan de ser escamoteables para ser mecánicas; una decisión vital para garantizar la apertura inmediata por parte de los servicios de emergencia sin depender de sistemas eléctricos.

El corazón de este blindado es el imponente motor V12 biturbo de 6.0 litros, capaz de generar 612 CV y un par de 830 Nm. A pesar de que el coche detiene la báscula en unos impresionantes 4.200 kilogramos, este sistema de propulsión le permite acelerar de cero a 100 km/h en solo seis segundos. Por seguridad y debido al enorme tonelaje, la velocidad máxima se encuentra limitada electrónicamente a 190 km/h. Además, cuenta con tracción total 4MATIC y una transmisión automática de nueve velocidades, configuradas específicamente para gestionar el desplazamiento de esta mole blindada.

La protección es el verdadero pilar de este modelo, siendo el único sedán de producción en serie del mundo con certificación balística VR10 tanto en cristales como en carrocería. Su estructura reforzada resiste impactos de fusiles militares de 7,62 milímetros, incluyendo munición perforante, y el uso de artefactos explosivos. Para manejar el peso del blindaje, las cuatro puertas disponen de asistencia mecánica y los cristales cuentan con un sistema de elevación hidráulico de emergencia, asegurando que las ventanillas puedan cerrarse incluso si el sistema eléctrico colapsa tras un ataque.
El equipamiento de supervivencia se completa con sistemas que parecen extraídos de una película de acción. En caso de incendio, un equipo de extinción automática se activa bajo el capó y en los bajos del vehículo. Ante ataques químicos, un depósito de 900 litros de aire comprimido garantiza una atmósfera respirable en el habitáculo, cerrando herméticamente todas las tomas exteriores.
¿Y cuál es el precio de todo este conjunto? 600.000 euros.

























