La alianza automovilística entre Huawei y SAIC da a luz a los nuevos SAIC Z7 y Z7T, dos modelos eléctricos que apuntan directamente al segmento de las berlinas grandes. Pero lo más llamativo es su enorme similitud exterior con el Porsche Taycan.
El impacto visual de ambos coches radica en una carrocería que ronda los 5 metros de longitud, marcada por un centro de gravedad bajo y un capó extendido. La vista frontal exhibe una parrilla cerrada con el logotipo iluminado y unas ópticas que integran un avanzado sistema de 408 puntos de emisión láser. En el perfil, elementos como los retrovisores sin marco, las manillas semiempotradas y las pinzas de freno en rojo refuerzan su carácter dinámico. La versión familiar o shooting brake, denominada Z7T, remata la zaga con una suave caída del techo y una firma lumínica continua bautizada como «Star River».

Bajo esta estética, la arquitectura técnica promete cifras a la altura de las expectativas. Los primeros datos apuntan a configuraciones de tracción trasera o total mediante doble motor, alimentadas por baterías de 80 kWh y 100 kWh de capacidad. El habitáculo refleja las tendencias actuales con un cuadro de instrumentos digital muy fino, una gran pantalla central y un monitor adicional para el acompañante. Todo este entorno digital, junto a un volante achatado y bases de carga inalámbrica, funciona bajo el ecosistema HarmonyOS Smart Driving.

La integración tecnológica de Huawei va más allá del infoentretenimiento y se adentra en la asistencia avanzada. Ambos modelos incorporan un sensor LiDAR integrado en el techo que alimenta el sistema de conducción autónoma Qiankun ADS 4.0, combinando cámaras y procesamiento de alto nivel. Curiosamente, la paleta de colores incluye desde un llamativo verde montaña para el familiar hasta un rosa brillante con llantas oscuras en la berlina, un claro guiño a su rival directo, el Xiaomi SU7.

El posicionamiento comercial rompe los esquemas tradicionales si se compara con los más de 103.925 euros en los que arranca el eléctrico de Porsche. Las previsiones sitúan el precio de la gama entre los 250.000 y 350.000 yuanes, lo que supone una horquilla de entre 32.000 y 45.000 euros, con posibles versiones de acceso rondando los 25.900 euros en China.