El SC-01 se presenta como un biplaza de alto rendimiento que prioriza la ligereza y el dinamismo, distanciándose de la tendencia actual de vehículos pesados y excesivamente digitalizados.
Este modelo, desarrollado por la startup China Car Custom con el apoyo de Xiaomi y la fabricación de JMEV, destaca por una estética de cuña que evoca proporciones clásicas similares a las del mítico Lancia Stratos. Con una longitud de 4.106 mm y una altura de solo 1,17 metros, el SC-01 es significativamente más compacto que un Porsche 718 Cayman y se sitúa en dimensiones muy cercanas a un Alpine A110. Su estructura de aluminio es la clave de su mayor virtud: un peso en vacío de tan solo 1.365 kg, una cifra asombrosa para un coche eléctrico que le permite superar en agilidad a gran parte de su competencia.

El sistema de propulsión cuenta con dos motores eléctricos que entregan una potencia combinada de 320 kW, equivalentes a unos 435 CV, y una tracción a las cuatro ruedas que el conductor puede configurar para enviar el par a un solo eje. Este empuje del motor permite al vehículo alcanzar los 100 km/h desde parado en apenas 2,9 segundos, con una velocidad punta de 200 km/h. Para gestionar tal rendimiento, el chasis incorpora una suspensión de tipo pushrod en ambos ejes, una solución técnica heredada de la competición que subraya su orientación hacia los entusiastas de la conducción pura.
La energía proviene de una batería de 60 kWh situada en posición central para optimizar el reparto de masas y mantener al piloto cerca del suelo. Aunque en el ciclo de homologación chino declara 500 kilómetros, se estima que su autonomía bajo el protocolo europeo WLTP rondará los 435 kilómetros. En cuanto a la recarga, el sistema permite pasar del 30% al 80% de capacidad en unos 36 minutos, manteniendo un equilibrio razonable entre su uso en circuito y la usabilidad en carretera abierta.

En el habitáculo, el SC-01 rompe con la norma de las grandes pantallas centrales para ofrecer una experiencia centrada en el manejo. Dispone de una única instrumentación digital tras el volante y mandos físicos para el sistema de climatización, facilitando el uso intuitivo sin distracciones. Esta simplificación refuerza la identidad de un coche diseñado por y para personas que valoran el control táctil y la conexión directa con la máquina por encima de la interfaz digital.
Su llegada a Europa está prevista mediante una producción limitada de 1.000 unidades que se ensamblarán en Italia, lo que permitirá al modelo sortear algunos aranceles de importación. Aunque su precio en el mercado chino parte de unos atractivos 28.500 euros, las estimaciones para su lanzamiento internacional sitúan el coste final en torno a los 60.000 euros.

























