Prueba: Subaru Outback Diésel Lineartronic (equipamiento, comportamiento, conclusión)

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Seguimos adelante con la prueba que estamos realizando a uno de los vehículos más versátiles que he podido conducir, el Subaru Outback. Es un coche lo suficientemente amplio como para transportar a una familia entera con su equipaje, se defiende bien fuera del asfalto y tiene unos acabados más que aceptables.

En la primera parte de la prueba, pudimos ver aspectos como la mecánica, el habitáculo o el diseño de este veterano japonés, que cuenta con muchos motivos para ganarse un hueco en el mercado actual. Si te la perdiste, puedes leerla aquí.

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En esta segunda entrega veremos que equipamiento nos ofrece el Outback en sus distintas versiones, y lo que es más importante, a que precio.

No faltará la prueba dinámica donde exprimimos las cualidades de este familiar para mostrarte de lo que es capaz en las distintas situaciones a las que lo hemos enfrentado.

Equipamiento

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La versión que tienes ante tus ojos es la diésel de 150 CV, asociada al cambio automático Lineartronic. En la actualidad, con esta configuración están disponibles dos tipos de acabados, Executive y Executive Plus.

El Executive cuesta 34.400 euros, y cuenta con un amplio equipameinto de serie, en el que destacan los faros de xenón con encendido automático, llantas de 17 pulgadas, retrovisores retráctiles con intermitentes integrados, asientos y volante de cuero, freno de mano electrónico, climatizador dual automático, sensor de lluvia, bluetooth, cámara de visión trasera, volante multifunción con levas, etcétera.

Como ves, el equipamiento es muy completo, aunque se puede complementar escogiendo el acabado Executive Plus –versión de la unidad probada-, que por 36.000 euros, añade a lo anterior el sistema de navegación de 8 pulgadas, acceso y arranque sin llave, asiento del conductor con dos memorias, techo solar practicable, embellecedores frontales, laterales y traseros y cristales tintados.

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En lo que respecta a la seguridad, ambas versiones vienen equipadas con el sistema de control dinámico –VDC-, control de tracción –TCS-, ayuda al arranque en pendiente, 6 airbag –frontales, laterales y de cortina-, anclajes ISOFIX de tres puntos, etcétera.

No es un coche barato, pero a cambio ofrece un equipamiento muy completo. Si lo comparamos con sus rivales directos –diésel y con cambio automático- nos daremos cuenta de su buena relación calidad-precio. El Passat Alltrack -170 CV DSG- parte de los 40.600 euros, El Peugeot 508 RXH –Full Hybrid Dieésel 200 CV- de los 39.800 euros, el Volvo XC70 –D4 AWD 181 CV- de los 45.000 euros y el A6 Allroad quattro -3.0 S tronic 204 CV- de los 60.890 euros.

Comportamiento

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Pulsamos el botón de arranque y despertamos al motor bóxer de cuatro cilindros, que nos recibe con un sonido que rápido delata que se alimenta de gasoil, aunque va mejorando a medida que coge temperatura.

Llevamos la gruesa palanca de cambios hasta la posición “D”, y nos disponemos a recorrer los primeros metros por ciudad. En este hábitat, y pese a sus dimensiones, el Outback se desenvuelve con mucha soltura. La suave dirección ayuda a sortear los obstáculos, y la gran visibilidad, complementada por la cámara de marcha atrás hacen el resto.

El problema en la urbe son los consumos, la ausencia de sistema de parada y arranque, y el sistema de tracción total que lastra el conjunto, hacen que sea muy difícil mantenerlo por debajo de los 8 litros, por muy cuidadosos que seamos con el pedal derecho.

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La cosa cambia cuando sacamos al Subaru a la carretera. El motor es suave pero contundente, con una aceleración constante que hace que te olvides que estás en un vehículo de más de 1600 Kg. En autopista se logran niveles de confort que solo las grandes berlinas son capaces de ofrecer. Los asientos son comodísimos, y el tarado de la suspensión invita a devorar kilómetros sin inmutarse.

En carretera se pueden lograr consumos poco por encima de los 6 litros. La media de toda la prueba, ha sido de 7,7 litros a los 100, nada descabellado si tenemos en cuenta la potencia, el peso del conjunto y su sistema de tracción total permanente.

La incorporación del cambio automático de variador continuo “Lineartronic“, hace que la conducción sea más confortable, aunque tiene las clásicas pegas de este tipo de cambios, como la sensación de resbalamiento –muy acusada en según que aceleraciones-, y el “lag” existente entre la demanda del conductor y la aceleración real.

En curvas enlazadas, la suspensión blanda penaliza bastante, produciendo algún que otro balanceo de la carrocería, que por otro lado es compensado por la excelente tracción y el bajo centro de gravedad, que nos proporcionan en todo momento una gran sensación de seguridad.

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Hemos hecho varias incursiones camperas con el Outback, y los resultados han sido muy satisfactorios, los 200 mm de altura libre al suelo le permiten circular por pistas de tierra sin ningún problema. El funcionamiento de la tracción total fuera del asfalto es perfecto, el coche se agarra de una manera asombrosa, y es muy fácil de controlar, aunque queramos buscar los límites de adherencia.

Está claro que no es un todo terreno al uso, pero cumple sobradamente para las pequeñas escapadas camperas de los más aventureros.

Conclusión

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Es un coche reamente completo, y no me cansaré de decir que se defiende con nota en todos los escenarios posibles. Como puntos más destacados están su confort de marcha, y el espacioso habitáculo.

La pega está en una línea algo obsoleta, que acusa bastante el paso de los años. Aun así, hay que reconocer que tiene una gran presencia, sobre todo si se escoge en el color negro que tiene nuestra unidad de pruebas.

La incorporación del cambio automático es todo un acierto por parte de la marca, y se complementa perfectamente con el bloque diésel de cuatro cilindros, aunque el sistema todavía tenga bastante margen de mejora.

Su precio de venta puede parecer algo elevado, aunque si valoramos la tecnología incorporada, el precio de sus rivales directos y el amplísimo equipamiento ofrecido, nos daremos cuenta de que estamos ante uno de los mejores vehículos del segmento.

Lo mejor:
– Equipamiento
– Comodidad del cambio automático.
– Habitáculo espacioso

Lo peor:
– Diseño
– Portón trasero pesado
– Navegador poco intuitivo

 Subaru Outback Diésel Lineartronic

Fotos: |Catt|

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