Prueba: Volvo S60 D2 Momentum (diseño, habitáculo, mecánica)

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Hace ahora cuatro años que Volvo decidió dar un giro radical en lo que a diseño se refiere, y presentó una innovadora segunda generación de su S60. Aquel modelo dejaba de lado la línea seria a la que la firma sueca nos tenía acostumbrados, dando paso a unas líneas modernas y deportivas que lo convierten en una de las berlinas más atractivas del mercado.

El año pasado, y coincidiendo con el salón de Fráncfort, el S60 recibió, junto con otros modelos de la marca, una puesta a punto en la que se actualizó su frontal y parte de su equipamiento para adaptarlo al nuevo lenguaje de diseño de Volvo.

El modelo que probamos ésta semana es el S60 D2, equipado con el propulsor Diésel que da acceso a la gama. Una berlina cómoda y ahorradora que compite, entre otros, con modelos como el Audi A4, El BMW serie 3, el Volkswagen Passat, el Opel Insignia o el Peugeot 508.

A lo largo de la prueba analizaremos todos los aspectos del vehículo, para averiguar, de primera mano, cuales son las armas con las que cuenta el S60 para luchar en uno de los segmentos más reñidos del mercado.

Diseño

Prueba: Volvo S60 D2 Momentum (diseño, habitáculo, mecánica)

El diseño es una de las novedades de este modelo tras su lavado de cara. Sigue ofreciendo un buen equilibrio entre elegancia y deportividad, aunque el nuevo frontal apunta a una imagen más sobria, disipando ligeramente la imagen agresiva que le confería la anterior delantera.

No obstante, para el cliente que quiera decantarse por una línea más deportiva, está disponible en todas las versiones el acabado R-Design; una serie de modificaciones y añadidos estéticos, que junto a una combinación de colores vivos le dan una imagen rompedora.

En el frontal, destacan sus nuevas ópticas redondeadas, encajadas en un paragolpes alto, que integra una gran calandra con el logo de la marca. Las luces diurnas son de tipo LED, y están dispuestas de forma horizontal a ambos lados de una parrilla de color negro que recorre la parte inferior.

Prueba: Volvo S60 D2 Momentum (diseño, habitáculo, mecánica)

El capó acapara buena parte del protagonismo gracias a sus marcadas formas y ondulaciones, que lo atraviesan hasta fundirse con el pilar delantero.

La vista lateral es sencilla, con un suave trazo en la parte superior de las puertas, que gira hasta volverse horizontal en ambos extremos de la carrocería. La parte más distintiva de esta vista es la caída que tiene el techo en su parte posterior, que baja suavemente con el cristal trasero hasta el final de la carrocería, integrando el tercer volumen.

Pese a esa caída del techo estilo coupé, la altura de las plazas traseras es muy buena, incluso para personas de gran estatura. Las llantas son de 17 pulgadas –de serie con el acabado Momentum-, con un diseño que combina a la perfección con el color Argenta metalizado -1.161 €- de nuestra unidad.

Prueba: Volvo S60 D2 Momentum (diseño, habitáculo, mecánica)

La trasera está muy bien resuelta gracias a unos pilotos característicos situados en una posición elevada –cuentan con tecnología LED-, y a un paragolpes de líneas suaves, que en esta versión integra una salida de escape cromada en el lado izquierdo.

Sus dimensiones son 4,63 metros de largo, 1,86 metros de ancho, 1,48 metros de alto y una batalla de 2,77 metros.

Habitáculo

Prueba: Volvo S60 D2 Momentum (diseño, habitáculo, mecánica)

Abrimos la puerta del conductor, y nos encontramos con unos asientos que combinan tela y vinilo en un diseño moderno y agradable, recogen el cuerpo perfectamente, ofreciendo una buena sujeción lateral y una gran comodidad, ideal para afrontar largos recorridos. Dispone de múltiples ajustes, aunque la rueda para el ajuste lumbar está situada coincidiendo con la parte alta del reposabrazos, lo que hace muy incómodo su accionamiento.

El volante es de cuero en esta versión, e integra los mandos para el control del equipo multimedia y el control de velocidad. El salpicadero es atractivo y de buena calidad, donde desentona una pantalla central muy pequeña y mal integrada en un hueco diseñado para una de mayor tamaño, que debería incluirse en todos los acabados.

Prueba: Volvo S60 D2 Momentum (diseño, habitáculo, mecánica)

El cuadro de instrumentos es digital en nuestra unidad –399 €-, similar al instalado en el V40. Ofrece toda la información de forma sencilla y atractiva, permitiendo escoger entre varios modos de visualización –elegance, eco y performance-, dependiendo de nuestras necesidades y gustos personales.

La atractiva consola central flotante, seña de identidad de la casa sueca, reúne la mayoría de los controles del vehículo, seguida por la palanca de cambios y la zona del reposabrazos, que dispone de una tapa corredera que esconde dos posavasos de gran tamaño. La zona acolchada del reposabrazos queda muy retrasada –sin posibilidad de ajuste- y no cumple su función, ya que el codo del conductor tiende a ir de forma natural a la zona dura de la tapa del posavasos.

Prueba: Volvo S60 D2 Momentum (diseño, habitáculo, mecánica)

La visibilidad es muy buena, con la única pega de unos reposacabezas traseros muy voluminosos, que restan visión al mirar por el espejo interior. En opción –181 €-, se puede equipar un sistema eléctrico que los baja a una posición horizontal accionando un botón desde la consola central.

Las plazas traseras son amplias y cómodas. El asiento tiene una ergonomía pensada para dos ocupantes, aunque cuenta con espacio para albergar un tercero en la plaza central, que tendrá que lidiar al colocar los pies con un aparatoso túnel central. El espacio tanto para las piernas como para la cabeza en estas plazas es realmente bueno. Disponen de salidas de aire específicas situadas en el guarnecido interior del pilar B, y toma de corriente de 12v.

Prueba: Volvo S60 D2 Momentum (diseño, habitáculo, mecánica)

El maletero es uno de los puntos débiles del S60, que pese a contar con una boca de carga amplia -para un cuatro puertas-, solo dispone de una capacidad de carga de 380 litros, cifra más propia de un compacto. Bajo el suelo del maletero tenemos un doble fondo donde se ubica el kit reparador de pinchazos.

En líneas generales estamos ante un habitáculo muy bueno, en el que se percibe inmediatamente la calidad de sus materiales. Es una seña de identidad de la marca, y uno de los puntos fuertes con los que cuenta para luchar con sus rivales. El perfecto ajuste de todos sus elementos hace que en el interior no se escuche ni un solo ruido.

Mecánica

Prueba: Volvo S60 D2 Momentum (diseño, habitáculo, mecánica)

Bajo las siglas D2 que decoran la tapa del maletero se esconde el propulsor de acceso a la gama diésel; de 1,6 litros y 115 CV de potencia, con un Par de 270 Nm entre 1750 y 2500 RPM.

El motor no es otro que el archiconocido bloque de origen PSA –Peugeot-Citroën- de cuatro cilindros en línea y ocho válvulas, montado en la actualidad en la mayoría de los modelos de las francesas, así como en varios modelos de Ford. La inyección es directa –por conducto común-, y el turbo de geometría variable.

Equipa una caja de cambios manual de seis velocidades muy precisa, con buen tacto aunque algo dura, y con recorridos cortos. La dirección es de asistencia electrohidráulica, que como opción –229 €– varía en dureza en función de la velocidad, y a voluntad del conductor. El freno de mano es eléctrico, y se acciona desde un botón situado bajo el mando de las luces.

Prueba: Volvo S60 D2 Momentum (diseño, habitáculo, mecánica)

El ruido del motor es inapreciable desde el interior, no porque sea especialmente silencioso, que no lo es, sino porque el aislamiento acústico del habitáculo es excelente, sobre todo si lo combinamos con las ventanillas laterales laminadas –forman parte del Pack Security– que equipaba la unidad de prueba.

En el aspecto prestacional, acelera de 0 a 100 en 10,9 segundos y alcanza una velocidad máxima de 195 KM/H.

El propulsor no es el más adecuado para un vehículo del tamaño y peso del S60, no obstante, se mueve con bastante agilidad, empujando de forma suave y progresiva. Ampliaremos estos aspectos en la segunda parte de la prueba cuando analicemos su comportamiento.

No es un motor con pretensiones deportivas, y su mayor virtud es que homologa un consumo medio de 3,9 litros a los 100, una cifra bajísima para una berlina, que inevitablemente tiene repercusión en las prestaciones.

Prueba: Volvo S60 D2 Momentum (diseño, habitáculo, mecánica)

Quizá la elección más equilibrada en la gama diésel esté un escalón por encima con el D3, un bloque de 5 cilindros en línea de 2 litros y 136 CV de potencia que homologa 4,3 litros a los 100.

En la segunda entrega de esta prueba analizaremos los acabados de este modelo con sus respectivos equipamientos, así como su comportamiento tanto en ciudad como en carretera.

Enlace: segunda parte de la prueba (equipamiento, comportamiento, conclusión)

Fotos: |Catt|

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