Renault no podrá contar con el controvertido difusor de Brawn GP

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Renault F1 Team

Al menos de momento. Porque si todos esperábamos que en el momento en que la FIA diera luz verde a los nuevos difusores que integran algunos equipos, como Brawn GP, Toyota y Williams, los demás equipos corrieran como locos a incorporarlos también a sus monoplazas, la cosa parece que no será tan sencilla.

La semana pasada, en unas declaraciones de Flavio Briatore, éste daba a entender que Renault “ya disponía” de dichos difusores, y que la razón de no haberse equipado con ellos a sus coches era simplemente que querían cumplir la normativa, pero el italiano parece que estaba jugando, una vez más, “al escondite”, y que sus palabras distaban mucho de la realidad.

Ayer, a primera hora de la mañana (hora de Melbourne) Fernando Alonso aclaraba bastantes aspectos de este controvertido componente en una entrevista ofrecida a la cadena SER. En dicha entrevista el asturiano decía que ahora mismo Brawn GP estaba “en otra esfera y es imposible darles caza”, y que sólo cabía esperar a que la FIA, en su veredicto del próximo día 14, declarase a los difusores ilegales. Pero hay algo más.


Si la FIA declara a los difusores ilegales, ésto supone que tendrán que diseñar y fabricar nuevos componentes para su monoplaza, y Ecclestone (y todos los “jefazos” de la FIA) saben muy bien que, a día de hoy, Ross Brawn no dispone del soporte necesario para realizar cambios drásticos en sus monoplazas. Recordemos que fueron gestiones de Ecclestone, también, quienes en último momento colaboraron a que, con los esfuerzos del propio Brawn, el equipo se salvase.

La otra posibilidad es que los declaren legales. Si así ocurre, los demás equipos lo van a pasar mal, por muchos motivos. El primero es obvio: no se trata simplemente de añadirle un difusor y “salir corriendo”, recordemos que el difusor lo único que hace es canalizar el aire y hacer que éste salga lo más rápida y ordenadamente posible de los bajos del coche, pero para que el difusor trabaje, se requiere que el fondo del monoplaza también esté diseñado para colaborar con él. ¿Que quiere esto decir? Que los equipos que quieran introducirlo, tendrán que modificar también todo el fondo plano del coche, y, por lo menos, el morro y la cubierta motor, incluso, en el caso de Renault, la famosa “aleta de tiburón”. Según decía Fernando Alonso, “esto supone prácticamente volver a hacer el coche por completo”.

El problema parece ser de principios, Alonso lo explicaba ayer: “ellos entendieron la normativa de una forma, y otros equipos, como nosotros, de otra”, lo que les llevó a ir por caminos diferentes para el diseño del vehículo.

El otro problema es el KERS, tras su estreno en carrera ayer, lo ofrecido por este nuevo dispositivo fue decepcionante: “yo pulsaba el botón una y otra vez y no se notaba nada”, diría Alonso tras concluir la carrera. Hay dos posibilidades que se abren ahora: una es que en otros circuitos el KERS se note más, y en ésto confía la gente de Renault. Y la otra es, sencillamente, en no equiparlo: “si en determinadas carreras no llevamos el KERS, podremos aprovechar su peso -casi 40 kilos- para distribuirlo y favorecer la respuesta del coche bajando su centro de gravedad” y hacerlo, por tanto, no sólo más rápido, sino más fácil de conducir, y de respuestas más nobles.

Lo del KERS es “para comer aparte”, porque la FIA hace gastarse a los equipos más de cien millones de euros en desarrollo y, a día de hoy, parece que han sido millones tirados a la basura. También cabe la posibilidad de aumentar su potencia, ya que actualmente el dispositivo ofrece “solo” unos 400Kj, pero ésta posibilidad no es contemplada por la FIA ni de lejos.

No obstante, Fernando Alonso se muestra optimista: “sé que el coche tiene una gran potencial, y esperamos que se vea en las próximas carreras”, diría ayer.

Para concluir, diré, a título personal, que bendita sea la llegada de Brown y de ésta conflictiva aerodinámica, por fin podremos ver equipos que parecían humildes por delante de todopoderosas escuderías como Ferrari o McLaren. Ahora bien, ¿hasta cuándo durará eso? El tiempo lo dirá.

Vía: Cadena SER

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