¿Sabes qué es la reserva de dominio de un vehículo?

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Todos soñamos en algún momento de nuestras vidas con tener un gran coche. Este sueño es especialmente fuerte en los años de juventud, en los que vemos los coches como elementos que otorgan cierto estatus social y cierto poder. Con el paso de los años dejamos de ver los coches de esta forma y comenzamos a apreciar otras virtudes evidentes como su funcionalidad, su versatilidad, la comodidad que nos ofrecen en el día a día, la independencia que dan, etcétera.

El coste de los automóviles contribuye también a configurar la idea que se tiene de ellos. El hecho de que sean bienes de un alto precio les da un aire de exclusividad. Un coche nuevo, recién salido de la fábrica, o de kilómetro cero, tiene un precio que suele pasar con mucho los 10.000 euros. A la hora de hacerse con un automóvil, la mayoría de las personas deben financiar la compra con una entidad bancaria.

La financiación ha hecho posible que sean muchos los conductores que pueden disfrutar de su coche, pero conviene señalar que no todo lo que reluce es oro. ¿Has oído hablar alguna vez de la cláusula de reserva de dominio? Es probable que esta sea la primera vez que lo hayas escuchado, pero se trata de una cláusula muy habitual en los contratos de compraventa. Veamos de qué se trata exactamente.

Qué es la reserva de dominio

El pacto de reserva de dominio es una cláusula que aparece en muchos contratos de compraventa que los compradores firman con una entidad bancaria para obtener la financiación de su vehículo. Según este pacto, el vendedor será el poseedor del dominio del bien hasta que se haya pagado la última letra del préstamo bancario.

A efectos prácticos, esto significa que cuando compremos un coche recurriendo a la financiación –algo a lo que la mayoría de la población se ve obligada a recurrir- podremos disfrutar del vehículo como si fuese nuestro, sin embargo, pertenecerá a la entidad financiera con la que hayamos firmado el crédito, por ser esta quien ha adelantado el dinero para su compra. Hasta que no hayamos pagado el último euro del crédito que le solicitamos al banco y hayamos hecho efectiva la cancelación de reserva de dominio, el coche no será nuestro a efectos legales.

Este tipo de cláusulas contractuales son también muy comunes en los contratos de compraventa de viviendas. Seguro que has oído en más de una ocasión a algún familiar o a algún amigo decir la tan manida frase de: “Mi casa es del banco”. Y sí, debido a la cláusula de reserva de dominio esta afirmación es totalmente cierta.

El pacto de reserva de dominio suele ser parte de “la letra pequeña de los contratos”, por eso es muy importante que leamos con atención y detenimiento todas las cláusulas de los contratos que firmamos, y que entendamos todos los puntos que aparecen en ellos. Si surge algún problema con alguna cláusula es recomendable pedir asesoramiento antes de firmar.

En cualquier caso, se trata de una cláusula muy común y no deberías preocuparte por ella en exceso, aunque sí es muy importante que, llegado el momento, la canceles; solo así, podrás tomar la posesión completa del automóvil.

Cómo cancelar la reserva de dominio de un vehículo

Si quieres que el coche que has comprado sea 100% de tu propiedad, será necesario que canceles la reserva de dominio –siempre y cuando figurase esa cláusula en el contrato que firmaste-. De no hacerlo, únicamente estarás disfrutando de la cesión de los derechos de uso del coche, pero no te pertenecerá. Que el coche sea tuyo será importante, por ejemplo, en el caso de que en el futuro quieras vender el auto a una tercera persona.

Hay dos maneras de cancelar la reserva de dominio de un vehículo. La opción más recomendable, por la comodidad y la rapidez que ofrece, es delegar el trámite a una gestoría o una plataforma online como https://transferencia24.com/ que se encargue de todo el papeleo, de forma que tú solo tengas que entregar la documentación que te pidan y esperar a que la gestoría resuelva el asunto. Es una gran opción porque:

  • Te libera del estrés del papeleo.
  • Puedes entregar la documentación requerida de forma telemática.
  • El trámite se realiza sin desplazamientos y sin necesidad de solicitar una cita previa.
  • Es una gestión mucho más ágil y rápida.
  • Tienes la seguridad de que todo se hará correctamente, puesto que profesionales con una dilatada experiencia se encargarán de la cancelación de la reserva de dominio.

La otra opción es encargarte personalmente de la cancelación. El problema de hacerlo en persona es que es probable que no conozcas el procedimiento, por lo que será normal que te sientas inseguro en el proceso. Además, supone una gran pérdida de tiempo, ya que tendrás que solicitar una cita previa, algo que puede dilatarse mucho en el tiempo, y personarte en la Jefatura de Tráfico. Así que, delegar el trámite en unos expertos en la materia será una sabia decisión.

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