Motor, competición y nuevos lanzamientos

SRT da la espalda a Europa

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Así de claro lo han dejado en las últimas protagonizadas por alguno de los altos directivos de Chrysler donde se ha vuelto a reiterar la idea de no comercializar la última generación del Viper fuera de Estados Unidos. Al parecer, la principal razón de esto es el simple hecho de querer centrarse exclusivamente en el mercado estadounidense donde este hipo puede hacer las delicias de más de un aficionado y sobre todo de todos aquellos capaces de gastar los 97.395 dólares que cuesta el modelo de acceso.

Sin lugar a dudas sería una noticia excelente el hecho de que en Chyrsler decidiesen que el modelo sería rentable en Europa, un mercado donde a día de hoy triunfan los grandes superdeportivo italianos, ingleses y alemanes aunque algún que otro nipón no les de ni un respiro. Quizás por otro lado el mercado está tan acostumbrado a superdeportivos más que rápidos en circuito que un modelo como el SRT Viper no encaje en esta filosofía por muy hito que sea.

Por otro lado, una vez en Europa seguramente el modelo no sea tan interesante como lo es en Estados Unidos, no solo por prestaciones o posibles comparativas contra esos Ferrari, Lamborghini o Aston Martin, sino directamente porque una de sus principales bazas, el precio de llegada al mercado, no sería precisamente de 90.000 euros sino que tras la importación, homologación, impuestos y demás papeleos el precio final sería muy superior a los 100.000 euros, barrera donde encontramos vehículos tan interesantes como el Nissan GT-R.

Finalmente y si lo que quieres es un buen superdeportivo estadounidense importado oficialmente por la compañía deberás decantarte por el no menos interesante Chevrolet Corvette Stingray, un vehículo que se ha actualizado recientemente y que seguro, una vez llegue al mercado y sobre todo a Europa dará mucho que hablar. Si eres fanático del Viper y su enorme V10 de 8.4 litros capaz de homologar una potencia máxima de 640 caballos, ten en cuenta que siempre cabe la esperanza de una importación por tu propio riesgo y cuenta, exactamente lo mismo que se hacía hasta la fecha si querías un Mustang o un Viper de anterior generación.

Vía: autoevolution

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