El Volkswagen Golf de octava generación contará con una opción microhíbrida: ¿estamos ante la escisión de sus motores diésel?

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Volkswagen ya anunció su intención tácita de reinventar parte de su negocio a raíz del escándalo ‘Dieselgate’, abandonando paulatinamente estas mecánicas más habituales en favor de las que parecen llamadas a colonizar el futuro de la industria automovilística: híbridos y eléctricos.

Y para respaldar todo este cambio, resulta ineludible dejar al margen a un modelo tan troncal e importante para ya no sólo para Volkswagen, sino para el grupo automovilístico en general, como es el Golf.

De acuerdo a unas declaraciones recogidas de Herbert Diess, máximo responsable de la marca Volkswagen, ha anunciado su intención de introducir en la gama algunas motorizaciones microhíbridas que hagan uso de la tecnología de 48 voltios y que sirva como reemplazo de algunas de las motorizaciones diésel de acceso a la gama, como podría ser el caso del Golf Bluemotion, pudiendo postularse de una manera más directa como un rival del Toyota Prius.

El Volkswagen Golf de octava generación contará con una opción microhíbrida: ¿estamos ante la escisión de sus motores diésel?

En este caso, además, no se apoyan únicamente en el cambio de paradigma al que se enfrentan, sino también otro relacionado con los costes, y es que asegura que el incremento de los costes para el desarrollo e implementación de tecnología para poder cumplir con las nuevas -y cada vez más estrictas- normativas anticontaminación en dichos motores diésel los hacen cada vez menos rentables. ¿Cuál podría ser el motor de combustión interna elegido para ser casado con el sistema eléctrico de 48 voltios y un motor eléctrico de escasa potencia para ayudar en las aceleraciones? Según se comenta desde algunas publicaciones, sería el 1.5 de cuatro cilindros sobrealimentado.

Esto le permitiría ofrecer un coste inferior al de un híbrido integral, resultando también una opción muy interesante por consumo y emisiones, quedándose muy de cerca de estos últimos. Naturalmente, este binomio se ha pensado únicamente con motores gasolina, ya que el diésel, como te comentábamos, si ya de por sí resulta cada vez menos rentable, casándolo con un sistema así implicaría aumentar considerablemente su precio final, haciéndolo demasiado caro frente a sus rivales más directos.

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