Y tú, ¿de qué lado estás?

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Cadillac

Es hora de pensar. Es hora de analizar, y es hora de elegir. A lo largo de estos últimos meses hemos tenido noticias muy interesantes que en su mayoría han sido simplemente habladas y dejadas pasar. Si paramos a analizar los últimos tiempos encontraremos una serie de noticias, rumores, entrevistas y confirmaciones que forman un puzzle y que poco a poco va encajando hasta faltar una única pieza: el desembarco.

Por nuestra parte hemos ido más allá de lo superficial de las noticias y hemos ido, poco a poco, recopilando todo lo que hemos podido e ir intentando ajustar este puzzle. Como habrás intuido, hablamos de la guerra de la potencia. La misma que lleva existiendo desde hace décadas y que con la llegada de la evolución masiva del motor hemos alcanzado lo que probablemente sea la cumbre, tanto tecnológicamente como de manera industrial y también de recursos.

Si quieres leer comprender, al menos un poco, cómo se está desarrollando esta industria y cómo nos afectará a nosotros y a las propias marcas toda esta evolución a lo largo de estos años, sigue leyendo

Motor1

El año pasado, el vicepresidente de General Motors, Bob Lutz, comentó durante el desarrollo del Corvette ZR-1 (foto arriba) que el superdeportivo estaba en un rango de potencia nunca visto antes por el gran fabricante americano, y que estaba al nivel de otros exóticos que aparentemente no tienen rival. Resulta interesante analizar el hecho de que la compañía que hasta hace unos pocos meses era la reina mundial (ahora es Toyota), haya hecho estas curiosas declaraciones. General Motors, famosa por tener motores enormes y acostumbrada a trabajar en el este rango, habla de esta manera sobre un superdeportivo. ¿Extraño? No, más bien evolución.

GM está orientándose últimamente a las nuevas necesidades del mercado norteamericano, que no son otras que un cambio necesario hacia propulsores más económicos y tanto diésel como híbridos. Están dejando de hacer motores gastones y parece que los únicos que pueden sacar la cabeza de todos son el nuevo Corvette ZR-1 y el Cadillac CTS-V. El resto, como por ejemplo el Chevrolet Camaro, están en una liga de reconocimiento histórico, más bien un icono y una necesidad para hacer frente a la competencia en cuanto a reputación. El Camaro no es una necesidad del mercado, sino una necesidad de imagen y producto; de todas formas esto es más que evidente.

Sin embargo, el ZR-1 y el CTS-V son cosas completamente distintas. Son objetivos de cara a Europa, los misiles amenazantes hacia el viejo continente, y los que quieren conquistarnos. Ambos cuentan con el mismo motor pero con diferentes desarrollos. Entretanto que el CTS-V va “sobrado” y “poco exprimido” con los 550 caballos, el ZR-1 se pasa a un “nivel aceptable” con unos 620cv. Resulta interesante ver cómo el V8 llevado hasta tal potencia sigue teniendo hueco para más, y que al fin y al cabo en el CTS-V es para el día a día y es más suelto de lo que parece.

Ahora, la pregunta que nos llevamos haciendo desde hace tanto tiempo y que es clave en esta situación es… ¿por qué tanta potencia? Muy fácil: Europa. Europa es el continente de los deportivos y superdeportivos por excelencia. Por norma general los estadounidenses nunca se han metido demasiado con los exóticos como Ferrari o Lamborghini, pero si hablamos de berlinas y en general, coches de más a mano, la cosa cambia mucho. El nivel de evolución en ambos continentes ha sido distinto -más que nada por su filosofía-, y hasta hace un tiempo el viejo continente tenía, con diferencia, las berlinas más rápidas del mercado e ídem con los compactos -segmento estrella- y con los coupés. Pero, evidentemente, Europa no es una alianza y dentro de sí misma hay una guerra enorme por ver quién llega más alto. En ese papel entran especialmente Audi, BMW y Mercedes. Estas tres marcas son clave en este aspecto y aunque en algunos segmentos coincidan con otras como Porsche o incluso Ferrari, juegan en ligas muy distintas.

AMG

Estas tres marcas alemanas han estado llevando una competencia tan extrema que ha ido desarrollándose especialmente en los motores: cada vez más grandes, cada vez más potentes. Cada vez perdiendo el énfasis en el chasis, y cada vez perdiendo interés en la aerodinámica. Pero como todo, esta evolución tiene un límite (creado por factores externos). El mejor ejemplo lo tenemos en el recién salido del horno nuevo Audi RS6. Resulta irónico pensar que una berlina familiar es mucho más rápida que un deportivo con mayúsculas como puede ser un BMW M3, un Audi R8 o incluso un Ferrari F430, pero así es. En esta ocasión la pregunta es… ¿es necesario? Por supuesto que no. ¿Qué competencia tiene ahora mismo un RS6 Avant de 580 caballos? Ninguna, y seguramente si la tiene, será muy poca.

Estas locuras sólo simbolizan una cosa que ya se ha venido anunciando pero que durante este mes ha reventado: el fin de la guerra de la potencia, al menos, por una parte. Llegados a este punto quedan dos opciones: seguir el mismo camino, o tomar otro distinto. En este punto las marcas no pueden seguir adelante con vehículos tan grandes y potentes, y no porque no puedan más, sino por la industria a nivel mundial. Hay muy poca gente que puede permitirse en un país desarrollado un coche que gaste tanto, ya que los precios de los carburantes son altísimos, y prácticamente no tiene sentido. Puedes hacer un superdeportivo como icono de la marca que tenga esa potencia, pero no una berlina familiar. ¿De qué sirve?

Por este mismo motivo Chevrolet y el preparador oficial de Mercedes, AMG, han anunciado que segramente vayan a tomar otro camino. Chevrolet (GM) se está planteando un Corvette C7 más pequeño que el actual, y AMG se enfocará a partir de ahora en otros aspectos y no en los motores (¿opción diésel en camino?). Sin embargo, quedan otras dos: BMW y Audi. Son marcas rivales desde tiempos remotos, y aquí hay un par de diferencias que pueden acarrear serias consecuencias: el R8 y el RS6.

Por reputación y por imagen BMW no puede permitirse que Audi lidere el segmento de las berlinas de manera tan aplastante. Ahora mismo el RS6 se merienda tajanteente a cualquier BMW del mercado, y esto es algo que no se permitirá. Ya sabemos que tienen entre manos un propulsor V10 twin-turbo que en la próxima generación del M5 podría rendir incluso 600 caballos. Esto sólo nos lleva a una conclusión… Caminos distintos.

Si esto sigue así, Mercedes y Chevrolet (Corvette) irán por un camino distinto y Audi y BMW por otro. Los japoneses también entran en este juego, pero es evidente que dada su filosofía de trabajo, optarán por potencias moderadas y puesta a punto extrema. El mejor ejemplo de cómo funcionan los japoneses lo tenemos en el nuevo Nissan GT-R. Con sólo 480 caballos y un peso más que considerable es capaz de acabar y estar muy cerca de algunos superdeportivos como el Pagani Zonda F. Por lo tanto, Audi y BMW podrían ser los únicos en seguir caminos distintos. Entonces…

¿De qué lado estás?

O bien optas por apoyar la evolución más allá del motor, o sigues del lado de buscar la máxima potencia posible pero dejando un pelín de lado el chasis. ¿Qué crees que es mejor? Por el momento seguiremos observando a las marcas, porque se avecinan movimientos muy importantes que podrían cambiar el rumbo actual de una manera brutal. La industria, el precio del carburante, las futuras crisis económicas y los nuevos enfoques del mercado serán determinantes.

Mientras tanto, quizás deberíamos ir pensando sobre qué segmentos se deben aplicar tales potencias y tal nivel de exigencia mecánica:

Audi R8 vs Ferrari F430
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