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Citroën C4 Cactus: Una apuesta arriesgada para Villaverde

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El futuro de la factoría de PSA en Villaverde está jugado a una sola carta. Actualmente, se produce allí el Peugeot 207CC en exclusiva y el recién llegado C4 Cactus. La cuestión es que finalmente se ha dado a conocer el cese de producción del 207CC, un modelo del que ya pudimos saber que finalmente no veremos un relevo en el 208, y que dado que está construido sobre la anterior generación, sus ventas a día de hoy son muy limitadas -aunque también debemos tener en cuenta el declive que han sufrido a nivel comercial los C+C-.

Hasta hace escasos días, en dicha factoría se producirá también el Peugeot 207+, una variante lowcost sobre la base del viejo 207 que buscaba ser una opción más económica al 208, y que ciertamente funcionaba bien a nivel comercial, aunque es cierto que suponía también una amenaza para las versiones más básicas del 208. Y dicha variante, cesó su producción hace unos días.

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Esta reducción de la gama, atiende, tal y como comenta Maxime Picat (director general de Peugeot) a las nuevas directrices que estableció Carlos Tavares, metiendo una profunda tijera en el número de modelos disponibles en la gama (de 26 a 13) de cara a los próximos años a fin de volver a los números verdes. Y pese al drástico recorte, aseguran que con la estructura de gama que se quedará, abarcarán el 98% del mercado, centrándose principalmente en los segmentos más rentables y demandados, que es lo que le de verdad le hace falta a la marca.

Una única apuesta que determinará la viabilidad de la fábrica en el futuro

Por tanto, en este escenario nos quedamos con un único modelo, el C4 Cactus. Un modelo que no es en absoluto nada tradicional ni conservador, sino más bien todo lo contrario: evoca a la antigua Citroën, esa marca de los chevrones que sacaba productos realmente innovadores, prácticos y llamativos.

Empezando por su diseño, el C4 Cactus no deja indiferente a nadie. Tal y como suele ocurrir en los coches con diseños tan peculiares, es un coche que o lo amas, o lo odias con todas tus fuerzas. Pero su diseño rompedor no se limita sólo a su aspecto exterior, sino al interior.

Mientras que en su parte exterior, el aspecto rompedor no llega únicamente por sus atípicas líneas, sino también por el hecho de incorporar los ‘Airbumps‘, unas cámaras de aire elásticas de plastico ubicadas en los laterales que tienen como objetivo proteger de los impactos en las puertas a la hora de estacionar al lado de otros coches.

En su habitáculo, las diferencias respecto a lo que podamos ver en el segmento son mucho más considerables: una pantalla táctil de 7 pulgadas de serie en todas las versiones presidiendo el centro del salpicadero para funciones multimedia, mientras que detrás del volante encontramos otra pantalla digital para funciones de instrumentación, tales como velocidad, testigos, alarmas, entre otros. No nos podemos olvidar tampoco de la guantera de proporciones gigantes, gracias a que cuenta con el airbag del pasajero en el techo (algo también inédito). Si optamos por el cambio automático, se prescinde del cambio de marchas y se instala en su lugar tres botones bajo las salidas de ventilación de la consola central. Además, hay que recalcar, que si optamos por el cambio automático, los asientos delanteros son de tipo ‘sofá’, es decir, como si fueran una única banqueta.

También tiene una serie de pegas, como que por ejemplo, las ventanas de las puertas traseras son de tipo ‘compás’, es decir, no tienen elevalunas. Se prescinden además de algunos elementos dedicados al confort o la iluminación (por ejemplo, los parasoles no tienen iluminación), y la gama de motores en ningún caso supera los 100 CV y tracción 4×2 en cualquier caso (aunque gracias a su contenido peso, dichos motores pueden mover decentemente el conjunto). Su habitáculo no es de una calidad exuberante, pero lo cierto es que resulta muy vistoso porque han sabido combinar de forma muy adecuada los colores.

Parece poco menos que una locura que PSA haya dejado el futuro de Villaverde en un único modelo que supone una apuesta tan diferente a lo que veníamos viendo en el segmento, y eso que a nosotros es un modelo que particularmente nos resulta tan llamativo como interesante. Las previsiones de producción son de 80.000 unidades para el primer año, pero tienen capacidad productiva para llegar a las 200.000 unidades en caso de ser necesario. Así que nosotros, por nuestra parte, esperemos que dicha apuesta de PSA salga bien, en primer lugar por mantener el empleo en dicha planta, y en segundo lugar, por el soplo de aire fresco que aporta (con mayor o menor acierto, según para quien).

 

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