El Ferrari Luce se convertirá a finales de este año en el primer coche cien por cien eléctrico en la historia de la marca italiana. Lejos de buscar únicamente batir récords de aceleración en línea recta frente a sus competidores, la firma ha priorizado el confort, recurriendo a especialistas médicos y a la propia agencia espacial estadounidense para calibrar la brutal entrega de potencia de sus baterías.
La incursión de Maranello en el segmento de los cero emisiones se cimenta sobre unas credenciales técnicas superlativas. Este modelo de cuatro puertas equipará un esquema de cuatro motores eléctricos alimentados por un paquete de baterías de 122 kWh de capacidad. Con estos componentes estructurales, el sistema de propulsión entregará una potencia conjunta superior a los 986 CV, garantizando un rendimiento de al menos cuatro cifras. Este despliegue energético vendrá acompañado de una autonomía homologada de 530 kilómetros por carga y una velocidad máxima fijada en 192 mph.
Sin embargo, el dato más noticioso de su desarrollo radica en cómo se traslada esa fuerza al asfalto. Benedetto Vigna, CEO de la compañía automovilística, ha explicado que la aceleración de este tipo de vehículos puede resultar tan violenta que a veces perturba el cerebro humano. Por este motivo, el fabricante ha trabajado junto a la NASA para investigar el nivel exacto de fuerza G que empieza a causar molestias físicas a los ocupantes, tomando como referencia médica que una aceleración constante de 1G equivale a alcanzar los 100 km/h en unos 2,74 segundos.
Como resultado de estos estudios, el Ferrari Luce completará el 0 a 100 km/h en 2,5 segundos. Se trata de un registro extraordinariamente rápido, pero notablemente más conservador que los menos de dos segundos que exige el Porsche Taycan Turbo GT Weissach. La marca prefiere ceder medio segundo frente a modelos rivales que revuelven el estómago o ante propuestas de aceleración extrema como el Rimac Nevera R, apostando por un mayor bienestar a bordo para sus clientes.
Para gestionar estas prestaciones y mantener el tacto deportivo propio de la casa, el chasis heredará soluciones técnicas exigentes. El vehículo contará con dirección independiente en las ruedas traseras y adoptará el avanzado sistema de suspensión activa ya visto en el Purosangue y en el reciente hiperdeportivo F80.
De puertas hacia dentro, el habitáculo prescindirá de la digitalización absoluta gracias a la colaboración con LoveFrom, el estudio creativo fundado por Jony Ive, antiguo responsable de diseño de Apple. Esta alianza se materializará en un interior que preconiza los controles y botones físicos, buscando una interacción mucho más táctil para el conductor.
Vía: Road&Track