China se ha convertido en el primer país del mundo en prohibir los tiradores de puerta ocultos y electrónicos en los vehículos eléctricos. Esta medida, que entrará en vigor el 1 de enero de 2027, responde a una serie de accidentes mortales en los que impidieron el rescate de los ocupantes o su propia salida del habitáculo.
El diseño minimalista que popularizó el Tesla Model S y que se ha extendido por toda la industria tiene los días contados en el gigante asiático. A partir de 2027, todos los fabricantes deberán instalar tiradores mecánicos tanto en el interior como en el exterior de los coches eléctricos vendidos en dicho mercado. Aquellos modelos que ya cuentan con aprobación previa y se encuentran en fases finales de lanzamiento dispondrán de una moratoria hasta enero de 2029 para adaptar su construcción a las nuevas exigencias de seguridad.
La normativa emitida por el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información es inusualmente específica en sus dimensiones para garantizar que los equipos de rescate puedan actuar con eficacia. En el exterior, el tirador debe ofrecer un espacio de agarre de al menos 60 mm por 20 mm, permitiendo una sujeción física firme incluso tras un impacto severo. Para el interior del habitáculo, se exige una señalización visible de al menos 1 cm por 0,7 cm que indique de forma inequívoca cómo accionar la apertura manual de emergencia.
Incidentes recientes con modelos de Xiaomi, donde fallos en el sistema de propulsión impidieron abrir las puertas durante incendios, han acelerado este cambio legislativo. Actualmente, cerca del 60 % de los cien vehículos de nuevas energías (que es como ellos los denominan) más vendidos en China emplean tiradores ocultos, lo que afecta a modelos superventas como los Tesla Model 3 y Model Y, el Nio ES8 o el futuro BMW iX3. Adaptar estos sistemas supondrá un desafío financiero considerable, con costes que podrían superar los 12,2 millones de euros (14,4 millones de dólares) por cada modelo rediseñado.
Resulta llamativo que esta prohibición se aplique exclusivamente a los eléctricos, dejando fuera a los coches de combustión que utilicen sistemas similares, a pesar de que ambos dependen de baterías de 12V para estas funciones. Firmas como Geely o BYD ya han comenzado a revertir esta tendencia en sus lanzamientos más recientes, apostando por soluciones expuestas tradicionales. Por su parte, Tesla ya explora mecanismos manuales más intuitivos mientras se enfrenta a investigaciones paralelas sobre la seguridad de sus puertas en Estados Unidos y Europa.




