Motor, competición y nuevos lanzamientos

Prueba: Nissan Qashqai dCi 130 CV 4x4i (diseño, habitáculo, mecánica)

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La renovación de un vehículo siempre es un momento delicado para las marcas de automóviles, que tienen que saber mantener los aspectos positivos del coche, pero adaptándolos para el futuro, a la vez que se elimina todo aquello que no haya estado a la altura de las expectativas.

El caso del Nissan Qashqai es especialmente delicado, porque a todo lo anterior se le suma que estamos ante uno de los modelos más exitosos de los últimos años, con más de 2 millones de unidades vendidas desde que se iniciara su comercialización en el año 2007, y que se ha llegado a convertir en la piedra angular de la marca japonesa.

Las claves de su éxito son una estética todo terreno pero de dimensiones compactas, unidas a un habitáculo espacioso y a una carrocería que permitía ligeras incursiones camperas. La competencia ha sabido tomar buena nota del éxito del Qashqai, y en la actualidad son muchos los vehículos que juegan en la misma liga, entre ellos el Ford Kuga, el Citroën C4 Aircross, el Kia Sportage, el Hyundai ix35, Volkswagen Tiguan y un largo etcétera.

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La segunda generación del Qashqai ha aterrizado en nuestro país para actualizar su imagen, adaptándola al nuevo lenguaje de diseño de la marca, mejorar su calidad, y dotarlo de los últimos sistemas tecnológicos de asistencia a la conducción, todo ellos con el propósito de colocarlo en lo más alto de las cifras de ventas, de donde nunca llegó a bajar en su anterior generación.

Para la prueba hemos contado con una unidad equipada con el propulsor diésel dCi de 130 CV y tracción a las cuatro ruedas en acabado Tekna.

Diseño

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La estética de los SUV compactos es su principal carta de presentación, ya que con pocos detalles aumentan enormemente las sensaciones de amplitud, seguridad y durabilidad con respecto a las carrocerías convencionales, aunque luego sobre el papel no siempre sea así.

Este apartado es uno de los más trabajados en esta nueva generación de Qashqai, mostrando ahora una imagen mucho más robusta y moderna, e incorporando detalles que rápidamente lo identifican como un Nissan, como la nueva calandra cromada en forma de V que se ha convertido en seña de identidad de los últimos lanzamientos de la marca.

Sus dimensiones son 4,37 metros de largo, 1,80 metros de ancho y 1,59 metros de alto. La batalla queda fijada en los 2,64 metros.

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El frontal es muy alto, con unas ópticas angulosas de nuevo diseño que incorporan las luces diurnas de LED en forma de punta de flecha. La parte más baja del paragolpes es de plástico negro, que se fusiona con la parrilla y con los faros antiniebla, que presentan un diseño redondo con los bordes cromados.

La vista lateral presenta un diseño ascendente, tanto en la forma de las ventanillas como en la nervadura que recorre la parte baja de las puertas para aumentar el dinamismo del conjunto. Como buen SUV, tiene unos pasos de rueda sobredimensionados, que en el caso de nuestra unidad albergan unas imponentes llantas de 19 pulgadas.

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Por detrás presenta un diseño de cintura alta, que lo hace parecer más grande de lo que las cifras dicen. Los nuevos pilotos tienen un diseño horizontal, y recuerdan a los de otros modelos del segmento, sobre todo a los del Ford Kuga. La parte baja cuenta con un paragolpes donde predomina el plástico, y en la que se ha decidido prescindir de las salidas de escape vistas.

El diseño en general es bueno, y aunque no haya servido para revolucionar el segmento, resulta ideal para dar relevo a la veterana imagen que ya presentaba la anterior generación y darle un toque mucho más moderno.

Habitáculo

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Es el lugar donde mejor se aprecia el trabajo de mejora que han realizado en este nuevo Qashqai, donde la sensación de calidad ha aumentado notablemente. El diseño es sobrio, aunque acertado y tanto los materiales como los ajustes están un escalón por encima, sobre todo si escogemos el acabado Tekna de nuestra unidad de pruebas, que añade asientos de piel negra con ajustes eléctricos.

El puesto de conducción es elevado pero cómodo, y todos los mandos están situados a mano, muchos de ellos en el completo volante multifunción, lo que ayuda a no tener que apartar la vista de la carretera más de lo imprescindible. El tacto de los botones ha mejorado, pero todavía presenta alguna deficiencia incomprensible, como la palanca de los intermitentes, que tiene un tacto muy duro para accionarla, pero muy blando para girar el mando de luces, lo que hace que al poner el intermitente hacia la derecha apaguemos las luces de forma involuntaria.

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El cuadro de instrumentos es completo y de fácil lectura, incorpora una pantalla TFT de 5 pulgadas desde la que podemos visualizar y configurar la mayoría de parámetros del coche de forma rápida e intuitiva. La pantalla central -táctil- se utiliza para el sistema multimedia y de navegación, su manejo también es intuitivo, pero el diseño de los menús es mejorable.

El salpicadero presenta un diseño en forma de V, y tiene un tacto muy bueno, gracias a que ha aumentado la superficie construida en plásticos de tacto blando. Presenta un acabado en negro piano, que se extiende hacia la parte alta de las puertas.

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Las plazas traseras son cómodas para adultos, tanto en espacio para las rodillas como para la cabeza, aunque algo escasas en anchura para albergar a tres ocupantes. El pasajero de la plaza central también se encontrará con que su asiento es bastante más duro que los laterales, así como el respaldo, que se puede bajar para convertirse en un cómodo apoyabrazos. Nuestra unidad equipaba techo solar panorámico, que añade mucho atractivo y luminosidad al interior, aunque hay que tener en cuenta que se pierde algún que otro centímetro de altura para la cabeza.

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El maletero tiene una capacidad de 439 litros, lo que lo posiciona en los puestos bajos del segmento –tiene más capacidad que el C4 Aircross pero menos que el Kuga, el ix35 o el Tiguan-. Tiene una forma bastante cuadrada y dispone de huecos a los lados. El suelo queda a la altura de la boca de carga gracias a dos paneles móviles que ocultan un doble fondo poco profundo para poder ser aprovechable. Bajo la moqueta se esconde el kit reparador de pinchazos.

Mecánica

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Nuestra unidad equipaba la versión más potente del catálogo diésel del Qashqai, con un bloque de cuatro cilindros turboalimentado y 1,6 litros que rinde una potencia de 130 CV a 4000 RPM y un Par de 320 Nm a 1750 RPM. Por debajo de esta versión estaría el bloque de 1,5 litros y 110 CV.

Cuenta con sistema start&stop, que le ayuda a tener un consumo homologado muy atractivo, de tan solo 4,9 litros a los 100, una buena cifra para un SUV de casi 1.600 Kg. Es capaz de acelerar de 0 a 100 en 10,5 segundos y alcanza una velocidad máxima de 190 km/h.

La caja de cambios es manual de seis velocidades, la única que se puede asociar a la tracción total, si prefieres el cambio automático X-Tronic te tendrás que conformar con la versión de tracción delantera. El funcionamiento de la caja de cambios es bueno, pero los recorridos de la palanca son imprecisos y presentan holguras indeseadas que ensombrecen el resultado final.

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Las suspensiones corren a cargo de un sistema de tipo McPherson para el eje delantero, con una trasera también independiente. Al tratarse de la versión 4x4i cuenta con un selector de tracción que permite escoger entre tres modos diferentes.

El primero -2WD- envía la potencia únicamente a las ruedas delanteras. Es la opción en la que se consiguen los mejores consumos, y está indicada para cuando circulamos por carreteras pavimentadas y secas.

El segundo es el modo AUTO, que distribuye el par entre ambos ejes dependiendo del estado de la carretera. Con este modo seleccionado el vehículo prioriza la tracción a las ruedas delanteras, pero tiene la capacidad de enviar hasta el 50% del par a las traseras en los momentos en que lo considera necesario para mejorar la tracción. Es recomendable para todas las situaciones de conducción, y en especial en días de lluvia o con firme resbaladizo.

Por último, existe el modo LOCK, que bloquea el diferencial central para ofrecer un reparto del 50/50 entre ambos ejes. Está indicado para situaciones complicadas como barro, hielo o nieve siempre que circulemos a menos de 40 km/h.

En la segunda parte de la prueba analizaremos los distintos niveles de equipamiento que ofrece el Qashqai en la actualidad, junto a su lista de precios para nuestro país. No faltará la prueba dinámica, en la que comprobaremos el comportamiento de este SUV en las diferentes situaciones a las que lo hemos enfrentado.

Enlace: segunda parte de la prueba (equipamiento, comportamiento, conclusión)

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