Prueba: Peugeot 5008 Allure 1.6 HDI 115 CV (equipamiento, comportamiento, conclusión)

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Ayer nos extendimos más de la cuenta en la prueba del Peugeot 5008 (si bien, la ocasión lo merecía, porque lo verdaderamente atractivo de este coche está en su interior, por propagandístico que suene). Ahora toca hablar sobre otros aspectos como su dotación en los distintos niveles acabado y más en particular, sobre el nuevo, su comportamiento en carretera y la respuesta de su motor y la conclusión final.

Equipamiento

Como suele ocurrir muchas veces con unidades de prensa, nuestro 5008 era el más alto de gama, denominado Allure. Y como deducirás, la dotación resulta muy completa, aunque se puede completar más con dos paquetes de los cuales te voy a hablar más en pronfundidad después.

En este acabado, contamos con elementos como sensor de luz, sensor de lluvia, elevalunas eléctricos de un toque en las cuatro puertas, cortonillas laterales traseras, linterna en maletero, cierre centralizado con mando a distancia, climatizador bizona, consola central con guantera refrigerada, tres tomas de 12V, control de crucero, retrovisor interior fotosensible, luces dirunas LED, mandos de radio en el volante, ordenador de a bordo, freno de mano eléctrico, follow me home, retrovisores exteriores plegables eléctricamente, retrovisor interior de control infantil, ESP, múltiples airbags, ABS, Hill Holder, sensores de aparcamiento delantero y trasero, entre otros.

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Lo más interesante, es que en este acabado además de lo anteriormente mencionado, otros tantos elementos son de serie, como el Head Up Display (que además, en el restyling se aprovechó para hacerlo a color en lugar de monocromo), techo panorámico de cristal, alerta de distanca de seguridad con el vehículo precedente (información que aparece en el HUD), además de un sistema que mide el espacio de aparcamiento para advertirnos de si nuestro vehículo se podría aparcar en dicho estacionamiento (no confundir con el sistema de estacionamiento asistido Park Assist). Pero el elemento más llamativo de su dotación de serie es el navegador Wip Nav Plus con pantalla a color, que incluye Bluetooth y toma USB.

Pasemos con la lista de opciones. En primer lugar me gustaría hacer referencia a un paquete que no traía nuestra unidad pero que en los tiempos que corren y por lo que engloba, me parece imprescindible: el pack Vision. Por 700 euros, se añaden faros bi-xenón con lavafaros y faros direccionales. El sistema SOS de Peugeot más la asistencia localizada de Peugeot es, incomprensiblemente, un extra en este acabado por el que deberemos abonar 250 euros.

Si queremos una tapicería en cuero, tenemos que optar por un paquete cuyo coste es de 1660 euros y que dota de tapicería en cuero a los asientos, alfombrillas específicas y calefacción en los asientos delanteros. Con este paquete se puede optar también por el asiento del conductor con reglaje eléctrico, una opción que resulta también excesivamente cara a nuestro juicio: 460 euros. Peugeot ofrece un sistema de entretenimiento para los más peques sin necesidad de recurrir al mercado alternativo, el denominado ‘Pack Video’ que por 650 euros añade 2 pantallas de 7 pulgadas en los reposacabezas delanteros, junto con cascos Bluetooth y preinstalación del vídeo para la tercera fila.

Comportamiento

Empecemos hablando un poco sobre su motor. Es cierto que 115 CV enfrascados bajo el paraguas del 1.6 HDI pueden antojarse escasos en ciertas situaciones, y, amigo lector, si has llegado a esa conclusión no vas muy desencaminado, pero conviene matizar un poco mejor esto.

Es evidente que el comprador medio de un modelo como pueda ser el 5008, su principal prioridad no van a ser las prestaciones, pero no por ello quiere decir que no deban situarse bajo unos estándares medianamente aceptables.  ¿Cuáles son las pegas de esta motorización? Quizá, la más destacable, es la acusada falta de bajos que obliga a llevarlo algo más alto de vueltas de lo que nos gustaría. Donde realmente se le saca su potencial es en medios y altos, pero tratándose de un vehículo diésel, sería mucha más agradecida una respuesta en bajos. En medio régimen, es apreciable la entrada del turbo incluso en marchas largas.

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Su velocidad máxima en parte se ven penalizada por una relación de cambios más bien corta, precisamente para beneficiar el plano de respuesta y prestaciones. Particularmente, nos ha parecido que cuenta con una respuesta más que satisfactoria, aceptable, principalmente por el hecho de que no hemos podido someterlo a las pruebas de “estrés”, es decir, ir cargados con equipaje y con 5 o 7 ocupantes, donde el lastre del peso mermaría considerablemente las prestaciones. Es por ello, que resulta una motorización interesante frente al 2.0 HDI si vamos a hacer trayectos a una velocidad más bien tranquila, nos importa mucho el consumo de carburante y que además no iremos regularmente cargados. En caso contrario, quizá nos interese más estudiar la opción del 2 litros en nuestra compra.

Pasando ya a valorar otros aspectos, podemos hablar sobre sus suspensiones. Se ha logrado afinar un buen conjunto en lo que respecta a ellas, ya que la capacidad de absorción de las mismas es buena, principalmente a la hora de afrontar baches, badenes o carreteras en mal estado. Cuando vamos a afrontar una curva, la carrocería no balancea en exceso, todo ello pese a su elevado centro de gravedad e inercias generadas que no es algo que ayude en este ámbito. En situaciones de circulación convencional como a la hora de afrontar curvas a una velocidad algo más elevada, muestra un aplomo más que correcto, y a la hora de hacer maniobras bruscas no muestra respuestas anómalas.

La dirección es algo que en cierto modo me ha dejado un sabor amargo. En carretera muestra una buena precisión, pero bajo mi punto de vista tiene dos grandes pegas: la primera, es el filtrado excesivo en determinadas circunstancias y lo poco comunicativa que resulta. A la hora de maniobrar con él, he echado bastante en falta un mayor grado de asistencia, que facilitara las maniobras en parado y no presentara la resistencia que presenta. Por ejemplo, en el caso del Peugeot 208 (por no salirnos de la marca) este problema está muy bien resuelto: en parado resulta muy blanda e imprecisa para facilitar enormemente las maniobras, pero conforme vas ganando velocidad, aumenta cada vez más su precisión y dureza, y esta es una característica que nos encantó, aunque al principio nos parecía algo extraña.

 

Conclusión

El 5008 no es especialmente caro. Desde 18.410 euros podemos optar al motor más accesible de la gama, el 1.6 VTI de 120 CV que debería mover dígnamente el conjunto. Y su precio de arranque es incluso más barato que su homónimo dentro del mismo grupo, el Citroën Grand C4 Picasso.

Lo más equiparable en precio y motorización sería el Ford Grand C-MAX. A igualdad de acabado y motorización, el Peugeot va ligeramente más equipado, y su sobrecoste no llega a superar los 1.000 euros. Por contra, el Grand C-MAX permite la ampliación de algunos elementos de equipamiento con la instalación de paquetes de equipamiento opcionales, mientras que en el caso del 5008, en la mayoría de casos requiere subir hacia el próximo nivel de acabado.

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Otros de los rivales dentro de su segmento son el Renault Grand Scénic, Volkswagen Touran, KIA Carens y Citroën Grand C4 Picasso. Aunque en el acabado básico “Access” cuente con elementos imprescindibles como aire acondicionado, control de crucero, cuatro elevalunas eléctricos, por toda la dotación que aporta tanto estética (llantas de aleación) como destinada al confort (Bluetooth, climatizador bizona, sensores de luz lluvia) merezca hacer la pena el esfuerzo económico hasta el Active.

Si queremos a toda costa un cambio automático por comodidad, y no vamos a hacer muchos kilómetros, podemos valorar la opción del 1.6 THP 155 CV de convertidor de par por 27.020 euros en el acabado Allure. El 1.6 e-HDI 115 con el cambio ETG6 sólo cuesta 1.000 euros menos, pero nos parece mucho más recomendable el cambio de convertidor de par. Aunque en este caso tendremos un problema si valoramos la reventa: el 1.6 e-HDI ETG6 tendrá mucha mejor reventa en el mercado de segunda mano.

Lo mejor

– Versatilidad y practicidad
– Detalles incluso para pasajeros de la tercera fila
– Posibilidad de elegir 5 o 7 plazas sin sobrecoste
– Precio contenido

Lo peor

– Imposibilidad de levantar la banqueta del asiento de la segunda fila de asientos
– Ergonomía en algunos aspectos (por ejemplo, no podemos cerrar la pantalla motorizada sin detener el vehículo porque los botones están muy alejados de la posición de conducción)
– Ordenador de a bordo algo desfasado (monocromo, cuando algunos de sus rivales cuentan con pantallas a color)
– Diseño algo anodino

Peugeot 5008 Allure 1.6 HDI 115 CV

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