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Prueba: Peugeot RCZ 1.6 THP 156 CV (equipamiento, comportamiento, conclusión)

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Seguimos analizando en detalle el innovador coupé de Peugeot, el RCZ. En la primera parte, pudimos analizar aspectos como su diseño, su habitáculo (y las limitaciones que tiene también, debido a su diseño), además de comentar un poco por encima los detalles mecánicos del propulsor.

Sin embargo, hoy toca abordar mejor aspectos como equipamiento, comportamiento, y sacar una conclusión sobre las principales diferencias respecto a sus rivales y en qué casos nos merece la pena decidirnos por el RCZ a motorizaciones y acabados similares en la competencia. No tiene muchos competidores en su categoría y segmento, pero los pocos que tiene, tienen tantas singularidades que debemos tener muy claro cuales son nuestras prioridades en la compra para acertar con ella y no arrepentirnos a posteriori.

 

Equipamiento

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Como ves en las imágenes, nuestra unidad va alicatada de extras. Es cierto, que en gran parte, el atractivo precio base del RCZ se debe a que muchos de los elementos (algunos de ellos, un tanto imprescindibles en los tiempos que corren), son opcionales, y hay que pagar un extra para ello. Sin embargo, pagando muchos de esos extras, la dotación resulta muy completa.

Hay que tener en cuenta también que Peugeot aprovechó el lavado de cara para mejorar su dotación de serie, con la incorporación de elementos que antes eran ocpionales, como el paquete Visibilidad que engloba elementos como iluminación de cortesía en las puertas, sensor de lluvia, sensor de luz, así como retrovisor interior fotosensible, todo ello junto con el paquete ‘parabrisas acústico’, que básicamente es un parabrisas que mejora el aislamiento acústico del habitáculo respecto al exterior.

Como es habitual en la marca, encontramos múltiples paquetes para poder mejorar su dotación a un precio más asequible que adquiriéndolos de forma individual. Uno de los paquetes por los que podemos optar, es el ‘Pack Visión‘, formado por faros de xenón, sensor de presión de neumáticos, lavafaros y faros direccionales, a un coste de 950 euros. El ‘Pack HiFi JBL’ supone una vuelta de tuerca a nuestro equipo de audio, al incorporar un amplificador JBL de 240W y 6 altavoces también firmados por JBL, que puedo dar fe, de que tienen una excelente calidad, el problema en este caso es el elevado coste a pagar: 510 euros.

Encontramos también el ‘Pack Sport‘ para los 1.6 THP de 156 y 2.0 HDI de 163 CV, que se compone de instrumentación específica, volante de diámetro más reducido, palanca de cambios corta y el ‘Sound System’ que varía el sonido del escape en función del tipo de conducción que realicemos, con un coste de 360 euros, siendo de serie en el THP 200. La alarma es también un extra, con un coste de 360 euros adicionales. Otro paquete para personalizar un poco el aspecto del mismo, es el ‘Pack Black’, que cuenta con arcos de aluminio de color negro mate, carcasa de retrovisores de color negro, calandra delantera de color negro brillante y pinzas de freno en negro brillante, a un precio de 800 euros (bastante elevado, ciertamente).

Dentro de los sistemas de navegación, encontramos el WIP-Nav Plus, por 970 euros, sin embargo, si queremos algo más completo, tendremos que recurrir al WIP-COM 3D, que cuesta 2.000 euros y es un navegador con pantalla a color y cartografía europea en 3D con disco duro integrado.

Finalmente, en tapicerías, encontramos ya varios paquetes en función de nuestras necesidades (semi-cuero, cuero/alcántara, cuero integral, etc). Este último resulta el más caro con un coste de 3.000 euros.

 

Comportamiento

A la hora de ponernos a los mandos, debemos tener presente un detalle: estamos ante un coupé que busca un compromiso entre deportividad y comodidad. Eso es algo que el tacto general de algunos elementos mecánicos y las reacciones nos ponen de manifiesto desde el momento en el que nos sentamos en él. El RCZ tiene en común múltiples elementos estructurales con el 308 de primera generación, sin embargo, para mejorar su comportamiento dinámico se han introducido numerosos cambios en forma de vías delantera y posterior ensanchadas, mayor distancia entre ejes, además de la altura reducida.

Una vez arrancado, engranando la primera marcha podemos darnos cuenta de que la caja de cambios tiene un tacto preciso, de recorridos más bien cortos y duro. Es fácil oir cómo entran las marchas, por la dureza del conjunto. El tacto, por norma general, diría que es prácticamente idéntico en este apartado respecto al 208 GTI, así que en ese sentido podemos sentir un buen feeling a la hora de jugar con el cambio.

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Si circulamos con las ventanillas bajadas, escucharemos también el bramido de su escape escape. No tiene un sonido especialmente llamativo (por intensidad), pero a la hora de subir de vueltas, el ruido que emite es agradable, nada perturbador, aunque como digo, en este aspecto Peugeot no ha querido dotarle de mucha intensidad, entre otras cosas, para que no resulte molesto a la hora de hacer viajes de larga distancia con él (el principal problema de los escapes que emiten un nivel de ruido mayor).

Su motor, por respuesta, y pese a ser el más accesible -por potencia- de la gama, me ha parecido que en el RCZ tiene un funcionamiento muy aceptable por norma general. A la hora de circular por ciudad, la entrega de potencia desde bien abajo unido al escalonamiento de su caja de cambios hace que resulte muy agradable de conducir en todo tipo de situaciones, con unos consumos bastante aceptables en todos los ámbitos.

Donde más podemos notar en el RCZ que estamos jugando en su ‘terreno’, es cuando salimos del ámbito urbano e interurbano y nos vamos a una carretera sinuosa de curvas. Tanto a la hora de afrontar curvas lentas, como curvas rápidas, muestra unas capacidades excelentes, pero muy en especialmente en estas últimas. El tacto y precisión de la dirección ayuda mucho a favorecer el manejo en situaciones de conducción dinámica. No muestra la agilidad de un modelo deportivo del segmento B, pero no se queda lejos. Una manía que tengo a la hora de poner a prueba dinámicamente este tipo de modelos, es circular con el ESP conectado y desconectado, puesto que ahí es donde podemos ver realmente las carencias de la puesta a punto del bastidor. En mi unidad, al menos, no he visto ninguna opción para desconectarlo, ya sea mediante botón, o mediante un menú en el ordenador de a bordo. Sin embargo, según he podido comprobar, en el RCZ 1.6 THP de 200 CV, sí que es desconectable.

En lo referente a frenos, hay que destacar que los 1.6 THP de 156 CV y 2.0 HDI de 163 CV equipan discos con un diámetro de 302 mm, mientras que el THP de 200 CV es de 340 mm. Aún teniendo en cuenta eso, nuestra unidad se comportó de forma muy correcta en el apartado de frenos, respondiendo adecuadamente tanto en frío, como en un uso convencional y en un uso deportivo. No noté signos de fatiga en los frenos cuando me disponía a bajar los puertos de montaña.

 

 

Conclusión

¿Alemán, japonés o francés? Tres culturas radicalmente diferentes, también plasmadas en el RCZ y sus competidores. Deberemos tener muy claro lo que buscamos: si precio, tracción (delantera, trasera o total), acabados, diversión al volante…

Una vez tengamos claras las premisas principales, toca tomar una decisión, y si estás aquí es porque probablemente te interese el RCZ, ya que habrás valorado de él opciones como precio, posibilidades de equipamiento, diseño con ocurrencias peculiares y además un buen refinamiento del habitáculo. Si buscamos un valor de reventa más elevado, lo más racional es que nos vayamos hacia los rivales alemanes, donde puntuarán también mejor en este apartado. Ahora viene otra pregunta clave, ¿cuál es el propulsor más adecuado para hacerle compañía?

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Vamos a partir de una base: el propulsor más caro es el 2.0 HDI FAP de 163 CV, por 31.850 euros. Sin embargo, por el mismo precio, tenemos el 1.6 THP de 200 CV. Como acceso a la gama, tenemos el que hemos probado, el 1.6 THP de 156 CV con un atractivo precio de 28.900 euros y 30.800 euros si optamos por el automático. Enfrentando a los dos gasolina, ¿realmente compensa la diferencia de precio existente? Bajo mi punto de vista, en términos generales, considero que no. No encuentro una diferencia tan apabullante de prestaciones como para que justifique realizar el importante esfuerzo económico que supone optar por la variante de 200 CV. Sin embargo, hay que objetar a favor de la variante de 200 CV que cuenta con algunos cambios que pueden justificar un poco la diferencia de precio existente, como un equipo de frenos más potente o el sistema ‘Sound System’ que varía el sonido del escape.

Por su parte, la variante diésel, aunque la hemos probado, podría ser también interesante si vamos a realizar muchos kilómetros, ya que su consumo medio homologado es de 5,3l/100 km, mientras que la de la variante 1.6 THP de 156 CV es de 6,7l/100 km. Hay que destacar que a todos estos precios habría que restar las interesantes campañas vigentes, dejando un precio mucho más atractivo.

Nos gusta

Comportamiento
Amplias posibilidades de equipamiento
Diseño

No nos gusta

Plazas traseras
Aspecto del volante
Algunos plásticos del habitáculo

Prueba Peugeot RCZ 1.6 THP 156 CV

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