Prueba: Toyota Prius plug-in hybrid (equipamiento, comportamiento, conclusión)

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Volvemos a la carga con la prueba que estamos realizando sobre la versión enchufable del Toyota Prius, el plug-in. Parte de la base del Prius híbrido convencional, al que se le han modificado las baterías, y ahora ofrece la posibilidad de cargarlo en menos de dos horas usando una toma de corriente convencional, y circular en modo eléctrico hasta 25 km.

En la primera parte de la prueba hemos podido analizar aspectos tan importantes como el diseño, el habitáculo o la compleja mecánica que impulsa a este vehículo, si te la perdiste, no dudes en echarle un vistazo aquí.

En esta segunda entrega abordaremos aspectos como el equipamiento incluido en sus distintas versiones, junto con los precios de venta en nuestro país. Después llegará el momento de ponernos al volante para exprimir todas las cualidades mecánicas del Prius, que propone una innovadora solución para mantener el consumo de combustible en cifras ridículas para un coche de su tamaño y peso.

Bajo las líneas, te hemos preparado una galería fotográfica para que puedas disfrutar de todos los detalles del Prius plug-in sin moverte del asiento. ¿Empezamos?

Equipamiento

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El Prius plug-in se comercializa en nuestro país bajo dos niveles de acabados: Advance y Executive. El Advance tiene un precio de partida de 33.300 euros, mientras que el Executive parte de los 41.000 euros.

En el Acabado Advance encontramos elementos como las llantas de aleación de 15 pulgadas, retrovisores exteriores eléctricos, plegables y calefactados, molduras de color aluminio en frontal y portón trasero, cable de carga de 5 metros, entrada y arranque sin llave, control de crucero, volante multifunción de cuero, climatizador, 4 elevalunas eléctricos, asientos delanteros calefactables, sistema multimedia Toyota Touch, manos libres bluetooth, cámara de visión trasera, Head Up Display, tomas USB y AUX, etcétera.

El equipamiento es completo, aunque se aprecian carencias que no deberían existir en un coche de su precio, y menos en uno que se presenta como una innovación tecnológica, como pueden ser los sensores de lluvia y luz, el espejo interior electrocromático.

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Si nos decantamos por el acabado Executive, disfrutaremos de una dotación propia de una berlina Premium, con elementos como las luces de cruce de LED, sensores de lluvia y luz, cristales delanteros hidrófugos, sistema de ayuda al aparcamiento -IPA-, control de crucero adaptativo, retrovisor interior antideslumbramiento, alarma, sistema multimedia Toyota Touch Pro, indicaciones de navegación en el Head Up Display, sistema de sonido JBL con 8 altavoces, etcétera.

En lo referente a seguridad, ambas versiones cuentan con control dinámico de estabilidad, tracción y dirección –VSC+-, asistencia de arranque en pendiente, indicador de presión de los neumáticos, 7 airbags –incluido de rodilla para el conductor-, dos anclajes ISOFIX de dos puntos y reposacabezas delanteros activos.

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Como he dicho un poco más arriba, la versión Advance, pese a no estar mal equipada, presenta algunas carencias que no me esperaba en un modelo de su precio, y el desembolso por hacerse con la versión Executive es demasiado elevado. Quizá hubiera sido mejor opción comercializar una única versión con equipamiento completo, y un precio cercano al del Advance, que por otra parte ayudaría a los futuros compradores a justificar el gran sobrecoste de la versión plug-in con respecto al Prius “normal”.

Comportamiento

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Conducir durante una semana el Toyota Prius plug-in ha sido una experiencia muy gratificante. A los buenos resultados de la archiconocida mecánica híbrida de la marca japonesa, se le suma el aliciente de convertirlo, durante cortos trayectos en un vehículo totalmente eléctrico, una gran idea.

Enchufamos el Prius a un enchufe doméstico y lo cargamos en una hora y cuarenta minutos, primera sorpresa; al ponerlo en marcha el indicador nos muestra una autonomía de 20,5 KM, muy lejos de los 25 prometidos, y eso que las baterías no admitían más carga.

Mientras pensamos en este primer contratiempo, comenzamos la marcha de forma suave y silenciosa. Hasta agotar la carga, el plug-in se mueve haciendo uso únicamente del motor eléctrico, y nos permite realizar trayectos urbanos de forma suave, silenciosa y no contaminante. Es toda una gozada circular en modo EV sabiendo que no estamos gastando ni una gota de combustible, pero por desgracia la satisfacción nos dura poco.

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La primera carga se nos esfuma en apenas 16 kilómetros. Cierto es que el recorrido no ayudó a regenerar suficiente energía como para hacer que el sistema sacara todo su potencial, pero la cifra queda muy lejos de la prometida. No desistimos y probamos a cargarlo de nuevo –en un centro comercial-, esta vez con un terreno compensado por delante, que alterna subidas leves con bajadas donde cargar de nuevo las baterías. La mejor cifra de autonomía en modo eléctrico que hemos conseguido han sido 18,3 kilómetros, con dos personas a bordo, sin carga y cuidando con esmero el pedal del acelerador.

Una vez agotadas las baterías, el Prius plug-in pasa a comportarse como un Prius híbrido, alternando el funcionamiento de ambos motores –gasolina y eléctrico-. El funcionamiento en modo híbrido es excelente, y las nuevas baterías de ión-litio consiguen disminuir aún más el consumo del Prius, que en un uso combinado nos ha regalado cifras de tan sólo 4,1 litros a los 100, muy cerca de los 3,7 litros prometidos.

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La conducción, como en todo híbrido, debe adaptarse a sus peculiaridades para poder sacar todo su potencial. Al acelerar hay que evitar la brusquedad, para no llevar al motor de gasolina a la parte alta del cuentarevoluciones. En deceleraciones nos tenemos que anticipar lo suficiente para aprovechar la inercia del coche y cargar las baterías. Una vez acostumbrados, los trayectos se realizan consiguiendo unos consumos excelentes.

En esta versión, los modos de conducción se han modificado con respecto a los de los híbridos de Toyota, y presentan tres modos de funcionamiento; HV: es el modo híbrido, donde se alterna el funcionamiento de ambos motores; EV: modo vehículo eléctrico, siempre que haya suficiente carga en la batería. El motor de combustión puede accionarse en ciertos momentos en que exista una demanda extra de potencia; EV City: modo completamente eléctrico, sin intervención del motor de gasolina siempre que no se sobrepasen los 95 KMH. Todos estos modos de funcionamiento pueden combinarse con el modo ECO, que modifica la respuesta del acelerador y del climatizador para mejorar los consumos.

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El chasis del Prius se ha creado buscando dos cualidades: aerodinámica y comodidad. El resto de componentes, como dirección o suspensiones van en la misma dirección, lo que lo convierte en un coche muy cómodo pero con escasas cualidades dinámicas. Si aun así decidimos exprimir la agilidad del Prius, nos toparemos rápidamente con unas asistencias electrónicas muy intrusivas, que hacen aparición ante la mínima insinuación de alguno de sus neumáticos.

La potencia combinada de 136 CV es más que suficiente para todas las situaciones que se nos puedan presentar tanto en ciudad como en carretera, y sólo es enmascarada por las particularidades de la caja de cambios automática e-CVT, que ha heredado lo mejor, y también lo peor, de las cajas de variador continuo.

Conclusión

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De nuevo, Toyota ha conseguido innovar, sacando al mercado un vehículo que reúne un sinfín de cualidades que lo convierten en único. Es capaz de circular en modo totalmente eléctrico durante un puñado de kilómetros, tiene unos consumos bajísimos en modo híbrido, se mueve perfectamente en ciudad pero también es apto para viajar, tiene un habitáculo amplio y una buena capacidad de carga.

Muchas de esas cualidades son compartidas con el Prius híbrido, por lo que hay que parar a reflexionar sobre la conveniencia o no de adquirir la versión enchufable. La escasa autonomía en modo totalmente eléctrico -20 kilómetros en las mejores circunstancias-, únicamente podrán ser aprovechadas por aquellas personas que tengan posibilidad de cargarlo a diario en su domicilio, y cuyos trayectos habituales no sobrepasen la cifra de los 20 KM, o bien que tengan posibilidad de cargarlo en su centro de trabajo, con lo que duplicarían esa distancia.

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Aun así, es difícil recuperar los 9000 euros de inversión que supone la adquisición de la versión enchufable, en la vida útil del coche. No todo es el dinero, y también hay que tener en cuenta que estamos ante uno de los coches más ecológicos del mercado. Además, su condición de vehículo “cero emisiones”, le permite estar exento de pago por estacionamiento en ciudades como Madrid y Barcelona, lo que supone un ahorro extra para quien se ve obligado a utilizar esos aparcamientos a diario.

Es un coche que me ha dejado un gran sabor de boca, pero que se puede mejorar aumentando su equipamiento de serie, y llevando su autonomía en modo eléctrico hasta cifras realistas de uso diario, unos 40 Km.

Lo mejor:
– Consumo
– Suavidad de marcha
– Habitáculo

Lo peor:
– Precio
– Escasa autonomía en modo eléctrico
– Freno de estacionamiento de pedal

Toyota Prius plug-in

Fotos: |Catt|

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