La evolución de 40 años de Nissan SIlvia, plasmada en cuatro minutos

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También conocido como S-Chassis fuera de nuestras fronteras, el Nissan Silvia es una saga de modelos que atesora nada menos que 40 años de historia a sus espaldas, aunque ciertamente, cuando mayor éxito comercial han tenido ha sido en sus tres últimas generaciones (S13, S14/a y finalmente S15).

El inicio de la leyenda vino establecido por el Silvia CSP311 en 1965, modelo diseñado por Albrecht von Goertz, el mismo que fue el encargado de dar también a luz al espectacular BMW 507. En este caso, tomaba la plataforma del Datsun Fairlady roadster y tan sólo se fabricaron 554 unidades, cesando su producción en 1968. Como curiosidad, su fabricación se realizaba a mano.

Para su relevo, tuvimos que esperar hasta 1975 para que llegara el primer Silvia producido en masa, denominado Silvia S10 y cuyo objetivo era rivalizar con el Toyota Celica. En Estados Unidos llegó con un motor diferente respecto al mercado nipón y bajo el nombre de Datsun 200SX. Fue relevado en 1979 por el S110 Hatchback.

No fue hasta el siguiente, el Silvia S12 aparecido en 1983 donde se apostó por primera vez por la sobrealimentación, si bien, no fue hasta 1988 donde el Silvia S13 comenzó a catapultarlo al éxito comercial, estrenando en este caso también el bloque CA18DET o el sistema de dirección a las cuatro ruedas que todavía muchos fabricantes venden hoy en día como un gran avance. Estaba también disponible en varias configuraciones de carrocería, incluyendo una Cabrio.

En 1993 aterrizaba el Silvia S14, disponible sólo con una única configuración y estrenando el laureado motor SR20DET de 2 litros y cuatro cilindros sobrealimentado con 200 CV en el mercado europeo y 220 en el mercado nipón. A finales de 1996 llegaba el S14a, un profundo lavado de cara estético del modelo, manteninendo eso sí el mismo motor y prestaciones.

Finalmente, en 1999 aterrizaba únicamente en el mercado japonés el Silvia S15, con el mismo motor SR20DET pero en este caso con 250 CV de potencia, apostando en este caso por un turbo de rodamientos que facilitaba una carga más rápida del mismo y una caja de cambios de seis velocidades en lugar de cinco (y menos fiable, dicho sea de paso).

 

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