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5 consejos a la hora de manipular tornillos en nuestros coches

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A la hora de tocar aspectos mecánicos de nuestros coches, es inevitable no lidiar con tornillos. Ya sea para desmontar cualquier pieza o para realizar muchas operaciones de mantenimiento muy típicas y esenciales. Si nuestro coche tiene ya unos cuantos años a sus espaldas, es muy fácil que lo que parecía que iba a ser una operación de cinco minutos, se prolongue durante horas.

Cuanto más años tenga el tornillo o en general, el coche que alberga dicho tornillo en su apartado mecánico, más posibilidades tenemos de que nos encontremos por ejemplo, el tornillo agarrotado, o que nos cueste mucho desmontarlo, o incluso, en el peor de los casos, que se parta quitándolo (y no necesariamente ha de ser por culpa nuestra). Algo que implicaría realizar o bien un helicoil (rehacer la rosca con el mismo paso taladrando previamente, algo para lo que hay que tener buena mano para hacerlo correctamente) o algo más sencillito, que es agrandar el paso y con un macho rehacer la rosca, si bien no se quedará con el mismo paso, y si nos gustan las cosas bien hechas al 100%, lo correcto es dejarlo con el mismo paso que de fábrica, para, entre otras cosas, poder reutilizar el mismo tornillo, o en caso de que se nos haya roto, comprar uno de sustitución en la casa oficial.

Ahora te voy a dar una serie de consejos que personalmente me funcionan (a veces con mayor, otras veces con menor éxito), a la hora de lidiar con los tornillos. Siempre hablando sobre tornillos con cabeza hexagonal, que es lo más común en nuestros coches.

1 – El tornillo que quiero quitar está muy duro y no sale, ¿qué hago?

Esto es algo muy típico, especialmente en partes de la mecánica que estén constantemente sufriendo cambios de temperatura o otras partes que de fábrica lleven un gran par de apriete, unido a la mella hecha por el paso del tiempo. Aquí, el primer paso es sencillo. Aplicar abundante spray 3 en 1 sobre el tornillo y esperar unos minutos a que penetre bien en el tornillo y la rosca, y volver a intentarlo.

Si ni con esas podemos, existen opciones más radicales, pero que en cualquier caso serán las que lograrán que podamos extraerlo de su ubicación. Una de ellas es acoplar un tubo bien a la carraca o llave en cruz. Haciendo esto, multiplicaremos exponencialmente la fuerza que realizamos sin requerir por ello mucho más esfuerzo físico, pudiendo usar además el peso de nuestro propio cuerpo para ello.

Otra opción ya en un caso extremo, bien porque ni con un tubo consigamos extraerlo (algo bastante poco habitual) o bien porque no haya espacio físico, es calentar la cabeza del tornillo con un soplete o incluso con un merchero (créeme, me ha servido) durante unos segundos. De forma que conseguiremos dilatar el metal y finalmente poder extraerlo.

También otro truco es darle golpes con un martillo al tornillo, pero no es muy aconsejable, porque si le damos incorrectamente podemos dañar la cabeza.

2 – Coger adecuadamente la carraca

Para evitar que se nos pueda torcer la fijación del vaso de la carraca al tornillo haciendo fuerza y que se salga, haciéndonos redonda la cabeza del mismo, es muy importante que siempre a la hora de trabajar con una carraca, una de las manos la usemos en un extremo de la carraca para hacer presión y que se mantenga recta respecto al tornillo. Mucha gente agarra la carraca de un único extremo, por lo que cuando realiza fuerza, se tuerce, se sale y se encuentra con que ha mellado o hecho redonda la cabeza del tornillo. Cogiéndola de esta forma no habrá forma de que se resbale, se escape y por tanto nos haga redonda la cabeza del tornillo.

3 – Tornillos cuya cabeza está mellada o redonda

Si a la hora de desmontar un tornillo, o bien nos encontramos que su cabeza ya está notablemente mellada o las puntas redondas (por el anterior dueño o por el mecánico, por ejemplo), o bien porque nosotros lo hayamos dejado redondo porque nos haya costado de quitar, lo más recomendable es sustituirlo, por dos motivos: funcionalidad y estética. Funcionalidad: cuando lo apretemos o lo volvamos a desmontar, al estar las esquinas redondeadas, es posible que no agarre bien, y se resbale, haciendo que se hagan aún más redondas, impidiéndonos realizar fuerza para extraerlo, y generando un problema adicional. Estética: si nos gustan las cosas bien hechas, no nos gustará ver la mecánica de nuestro coche con tornillos cuya cabeza presenta un aspecto feo, ¿verdad?

Si tenemos tornillos con mal aspecto, es recomendable siempre sustituirlo por uno nuevo. Si es un tornillo relativamente común, podemos ir a una ferretería y con la muestra, que nos den uno idéntico, siempre de la máxima dureza que tengan disponible. En caso contrario, si es un tornillo más especial, nos tocará ir a morir a la casa oficial, pero no esperes un precio asequible por un tornillo.

4 – Siempre roscar al principio con la mano

Puede parecer una obviedad, pero he visto a mucha gente meter directamente el tornillo a la rosca ya insertado en el vaso de la carraca, y apretarlo así. Esto es un error. Siempre hay que insertar el tornillo con la mano, y darle unas vueltas para asegurarnos de que está dando vueltas correctamente sobre la rosca, y que no se ha montado incorrectamente, para posteriormente, insertar el vaso con la carraca y acabar de apretarlo como corresponde. Insertándolo directamente con la carraca, corremos el riesgo de que podamos deteriorar los hilos de la rosca (las probabilidades de que nos pase dependerá del material que sea, si es aluminio es relativamente fácil, si es acero, es mucho más difícil, pero puede pasar igualmente). Y si nos cargamos los hilos de la rosca donde asienta, tendremos un problema mucho mayor.

5 – Asegurar una correcta lubricación en las roscas

Tanto si hablamos de espárragos como de tornillos o tuercas, para evitar que cuando las desmontemos corran el riesgo de partirse o que se agarroten, siempre es recomendable lubricarlo. Una opción es aplicar 3 en 1 sobre la rosca de la tuerca/tornillo/espárrago, pero a priori, no es una solución válida a largo plazo, en estos casos se aconseja siempre aplicar un poco de grasa de mecánico para asegurarnos que no se agarrotará.

Esperemos que con estos pequeños trucos y consejos, te sea más sencillo a partir de ahora meterle mano a tu coche.

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