Tras el anuncio de adquisición realizado en 2022, el Grupo BMW ha formalizado finalmente la transferencia de todos los derechos de la mítica casa de Buchloe, que pasa a operar oficialmente como una marca exclusiva e independiente bajo el nombre BMW ALPINA. Este movimiento estratégico no es una simple etiqueta comercial para los modelos más equipados, sino el nacimiento de una división con entidad propia y web específica, diferenciada claramente de la gama estándar.
La filosofía de esta nueva etapa se mantiene fiel al ADN histórico que Burkard Bovensiepen comenzó a forjar en 1965, cuando la empresa inició su andadura optimizando carburadores y árboles de levas. BMW ALPINA se posiciona ahora en el mercado ofreciendo una ecuación difícil de replicar: prestaciones máximas con un confort de marcha superior. La propuesta busca ofrecer el empuje del motor y la dinámica de un deportivo de élite, pero eliminando la dureza radical propia de los modelos M, priorizando así una experiencia refinada ideal para largas distancias.
Para visibilizar este cambio de estatus, los nuevos vehículos lucen un distintivo rediseñado en la parte trasera central. Este nuevo «wordmark» asimétrico recupera la estética de los años 70, reinterpretada con un lenguaje visual contemporáneo que transmite calma y confianza. Es un guiño directo a la herencia de la firma, que ya en 1983 logró el reconocimiento oficial como fabricante por el Ministerio Federal de Transporte de Alemania, lo que permitía que sus coches transformados se registrasen con identidad propia y no como un BMW convencional.
El enfoque técnico de BMW ALPINA promete ajustes específicos en chasis y sistemas de propulsión, beneficiándose ahora de todo el arsenal tecnológico y la infraestructura global del grupo matriz. Sin embargo, la marca asegura que mantendrá sus rigurosos estándares de artesanía y personalización. Cada unidad se concibe como una pieza única, donde el cliente accede a un catálogo de materiales exclusivos y acabados al detalle que justifican su posicionamiento en la cúspide del lujo automovilístico.
Mientras se despeja la incógnita de la convivencia comercial con la división M sin canibalizarse entre ellas, la promesa es clara. BMW ALPINA busca satisfacer a ese conductor exigente que valora la exclusividad y la potencia, pero que no está dispuesto a renunciar a la comodidad diaria ni a la discreción elegante.





