La división BMW M ha puesto en marcha una de las ofensivas de producto más agresivas de su historia, con 30 nuevos lanzamientos previstos para finales de la década. Esta hoja de ruta incluye tanto renovaciones completas de la gama M como variantes M Performance, combinando el desarrollo de potentes motores de combustión con la electrificación total. Entre los planes figuran rediseños para los X5, X6 y X7, además de la llegada de modelos puramente eléctricos como el i3 M y el esperado iX3 M, que contará con un avanzado sistema de propulsión de cuatro motores.
Frank van Meel, consejero delegado de BMW M, ha confirmado que este despliegue traerá consigo el fin definitivo de una era: la desaparición de las cajas de cambios manuales. Aunque aproximadamente el 40% de los clientes M optaron por esta transmisión en 2025, el directivo asegura que desde un punto de vista técnico ya no resulta justificable. La dificultad para que los proveedores inviertan en un nicho de mercado tan reducido y las exigencias de eficiencia marcan un destino que parece sellado para la próxima década.
Los datos técnicos actuales ya reflejan esta brecha entre lo emocional y lo funcional. Actualmente, la transmisión manual de la firma está limitada a gestionar un par motor de 550 Nm, como ocurre en la versión de acceso del actual M2. En contraste, las variantes equipadas con cambio automático pueden digerir hasta 600 Nm, ofreciendo una entrega de potencia del motor más inmediata y mejores cifras de consumo de combustible.
La lista de coches que aún ofrecen el tercer pedal se reduce rápidamente a tres supervivientes: los M2, M3 y M4. El icónico Z4 dejará de producirse en la primavera de 2026, despidiéndose con la exclusiva Final Edition. Esta edición, que luce una pintura Frozen Matt Black y pinzas de freno M en rojo, tendrá un precio estimado de 74.000 euros (en base a una conversión aproximada de los 78.675 dólares anunciados para otros mercados), cerrando un capítulo para el roadster analógico sin un sucesor aprobado.
Pese a este escenario, BMW ha intentado proteger la experiencia de conducción tradicional hasta el último segundo. La marca ha patentado recientemente un sistema de bloqueo que utiliza sensores de posición y velocidad para evitar el temido «Money Shift», una reducción accidental de marcha que podría destruir los componentes internos.