Motor, competición y nuevos lanzamientos

He roto motor, ¿y ahora qué?

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La pregunta del título suele ser una pregunta que suele resultar medianamente habitual en los foros de coches. Pero… ¿qué hacer? más allá que preguntar en unos foros. Aunque pensemos que eso nunca nos va a pasar a nosotros porque la marca de nuestro coche suele reinar los top3 de las listas de fiabilidad, lo cierto es que ningún motor está exento de fallar, digan lo que digan. Estadísticamente unos fallan más que otros, pero todos pueden ser propensos a fallar. Las condiciones para la rotura pueden ser muchas: falta de mantenimiento o fuera de intervalo, defecto de fabricación, no respetar la mecánica…

Cuando hablamos de rotura de motor, obviamente nos estamos refiriendo a algo más serio que un motor de arranque que falla, un alternador que no funciona. En definitiva, algo que requiera sacar el motor del vano para posteriormente. Así que a priori descartamos también averías de piezas de culata y junta de culata (aunque algunos consejos podrían aplicarse a la culata). Y una vez hecho el diagnóstico (que sin sacar el motor, un mecánico podría decirnos por dónde pueden andar los tiros -en función del sonido, fallos en la ECU, prueba de compresión- pero obviamente para ir a lo seguro conviene abrir).

Naturalmente, aquí vamos a tratar de casos donde el motor no entre en garantía, ya sea por parte del fabricante del coche o de un concesionario dedicado a la compra-venta que nos lo haya vendido con su respectiva garantía. Aquí vamos a tratar otro tipo de casos también frecuentes y que generalmente suponen un fuerte desembolso de dinero.

Supongamos que somos alguien con nociones básicas de mecánica, nuestro coche sufre una avería, se lo llevan en grúa a un taller oficial o un taller de barrio. Ahí nos dan el diagnóstico: el motor debe ser reemplazado, o en su defecto, reparado. La opción más típica que nos ofrecerán en talleres oficiales, será la de comprar un motor nuevo, que posiblemente esté cerca o incluso supere el valor venal del coche (debemos tener en cuenta que hablamos de un coche fuera de garantía, por tanto, su depreciación ya será fuerte por el paso de los años). No te sorprendas si aún teniendo una motorización bastante básica de tu modelo, te pidan 6.000 euros por la operación, y naturalmente, tu cara sea un poema. A menos que nos sobre el dinero, o tengamos un coche muy muy raro y que queramos tenerlo en perfecto estado de concurso (en cuyo caso, es bastante poco probable que el motor cueste 6.000 euros).

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Generalmente, a la hora de llevarlo a un taller de barrio, suelen ofrecer más flexibilidad. Suponiendo que nuestra avería tenga reparación (algo que no tiene reparación, por ejemplo: sacar una biela por un lado del motor, puesto que el bloque motor queda inservible y tenemos que hacernos con uno), pueden ofrecernos múltiples opciones. Una de ellas, montar un motor de desguace, y otra algo más compleja: llevar nuestro motor a una empresa rectificadora de motores. Que no te asuste el nombre: en dicha rectificadora en primer lugar se encargarán de medir todas las tolerancias internas, para así poder evaluar mejor el daño y posteriormente sustituir las piezas que deben ser reemplazadas (y las que queramos reemplazar adicionalmente para dejar el motor como nuevo). Si hay partes arañadas -véase camisas de los cilindros, cigüeñal- en ese caso sí que requiere ser rectificado y en el caso de las camisas, montar pistones de sobre-medida mientras que en el caso del cigüeñal casquillos de sobre-medida. Sin embargo, hay gente reticente a esta clase de rectificados, puesto que algunos motores incluyen en piezas como las anteriormente mencionadas un tratamiento especial de fábrica que obviamente si lo rectificamos desaparece y no se puede volver a aplicar.

Por otra parte, si montamos un motor de desguace, no sabemos absolutamente nada sobre él. Podemos probar a girar el cigüeñal a ver si gira bien, pero el estado real y los km reales tampoco lo sabemos. Así que se podría dar el caso de montar un motor de desguace y que directamente no funcione porque está roto, o que nos rompa al tiempo. O que nos funcione perfecto. Pero el caso es que si no ponemos nosotros la mano de obra, montar un motor averiado supone un dinero tirado a la basura en concepto de montaje y desmontaje y que el desguace no va a asumir, ya que nos cambiará ese motor por otro o en su defecto nos devolverá el importe del motor.

¿Qué es más recomendable? Mientras que si recurrimos a una rectificadora, podremos conocer de primera mano el estado interno de nuestro motor, y podemos aprovechar para dejarlo nuevo para que nos aguante muchos años más, cambiando las piezas más críticas y propensas a desgaste del mismo, montando un propulsor de desguace no tendremos esa ventaja. Pero a cambio, resulta en la mayoría de casos una opción más económica por norma general, y a su vez, menos compleja es la de montar un motor de desguace. ¿Por qué menos compleja? sencillamente, porque es llegar y montar, mientras que la primera opción requiere más tiempo.

A grandes rasgos, estas serían un poco las opciones más típicas que tendríamos cuando nos viéramos envueltos en una situación así. Así que en caso de que te pase, ya sabes un poco mejor que te conviene en función de tus necesidades y bolsillo.